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2 abril, 2019 Christopher Klassen0

<div class="at-above-post-arch-page addthis_tool" data-url="https://www.casagangotena.com/es/por-que-cenar-restaurante-casa-gangotena/"></div>¡El restaurante de Casa Gangotena es un espacio encantador que ofrece a sus visitantes una amplia variedad gastronómica con maravillosas comodidades!<!-- AddThis Advanced Settings above via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Advanced Settings below via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons above via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons below via filter on get_the_excerpt --><div class="at-below-post-arch-page addthis_tool" data-url="https://www.casagangotena.com/es/por-que-cenar-restaurante-casa-gangotena/"></div><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt -->


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2 abril, 2019 Christopher Klassen0

<div class="at-above-post-arch-page addthis_tool" data-url="https://www.casagangotena.com/es/donde-puede-encontrar-la-mejor-fanesca-de-quito/"></div>¿Preguntándose dónde puede encontrar la mejor fanesca en Quito? Aquí le contamos qué hace de la fanesca de Casa Gangotena tan especial y deliciosa. <!-- AddThis Advanced Settings above via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Advanced Settings below via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons above via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons below via filter on get_the_excerpt --><div class="at-below-post-arch-page addthis_tool" data-url="https://www.casagangotena.com/es/donde-puede-encontrar-la-mejor-fanesca-de-quito/"></div><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt -->


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2 abril, 2019 Christopher Klassen0

<div class="at-above-post-arch-page addthis_tool" data-url="https://www.casagangotena.com/es/semana-santa-casa-gangotena/"></div>Experimenta la majestuosidad de la Semana Santa en Casa Gangotena. Desde nuestro hotel, tendrás un asiento en primera fila para celebrar por todo lo alto.<!-- AddThis Advanced Settings above via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Advanced Settings below via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons above via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons below via filter on get_the_excerpt --><div class="at-below-post-arch-page addthis_tool" data-url="https://www.casagangotena.com/es/semana-santa-casa-gangotena/"></div><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt -->


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31 octubre, 2018 Christopher Klassen2
Reading Time: 11 minutes

Cuando uno piensa en un hotel, la primera pregunta que nos hacemos definitivamente no gira en torno a su historia. En realidad, lo único que queremos saber es si tienen camas cómodas, buenas duchas y un servicio atento. Sin embargo, esta pregunta inevitablemente invade nuestra mente cuando llegamos a las puertas de la impresionante Casa Gangotena y entramos al vestíbulo. Con sus techos altísimos de diseño intrincado y sus ricas pinturas al óleo del tamaño de un tapiz, las pistas de una larga y buena historia se pueden sentir desde el momento en que pasamos por la puerta.

De hecho, es inevitable sentir cómo las paredes de la casa emanan orgullosamente su historia como uno de los primeros puntos de edificación de Quito. Casa Gangotena tiene una vasta historia llena de desesperación, alegría, reivindicación y, por supuesto, una familia muy conocida detrás de todo. Cuando se comienza a escuchar más sobre la historia de este magnífico hotel, nos damos cuenta de que es mucho más que un lugar para alojarse, es una grandiosa oportunidad para formar parte de la familia de Casa Gangotena y ser testigo de la colorida historia de Quito.

Casa Gangotena desde Plaza San Francisco
Casa Gangotena se encuentra junto a la Plaza San Francisco de Quito.

¿Cuándo se construyó Casa Gangotena por primera vez?

Piense en cómo era la vida en los siglos XVI y VII de la colonia Española de San Francisco de Quito. En ese momento, la ciudad era un mero susurro de lo que es hoy. Lo que en un principio era una pequeña ciudad que consistía de tan solo 200 personas, es ahora el hogar de casi tres millones de habitantes. La colonia contaba con algunas iglesias, residencias privadas de los ricos y, lo más importante, muchas plazas. Era, definitivamente, una ciudad importante en su infancia.


La ciudad de San Francisco de Quito, fundada originalmente por Sebastián de Belalcázar en 1534, se convirtió en el hogar de la familia Ponce Castillejo. En el año 1600, decidieron construir, en el sureste de la plaza San Francisco, la primera Casa Gangotena (que entonces se la conocía como Casa de San Miguel). Durante este tiempo, las plazas se usaban como sitios para canalizar el poder. A su vera, siempre se podía encontrar una iglesia, representando el poderío religioso, y un edificio del gobierno local.

Mapa de San Francisco de Quito
Mapa de San Francisco de Quito alrededor de 1735. Foto de Jojagal via Wikipedia

El resto de lotes eran repartidos a la aristocracia o a los buenos ciudadanos que cuidaban los intereses de la corona. Por lo tanto, una casa cercana a plaza era a menudo sinónimo de buena posición en la sociedad. Debido a su proximidad a la enorme iglesia y convento de San Francisco, la casa lleva el nombre de San Miguel, un Santo Católico que fue considerado el guardián y defensor de la iglesia.

El primer ocupante de la casa, antes de que se terminara su construcción, fue Francisco Ramírez de Arellano, un minero que descubrió grandes yacimientos minerales en Esmeraldas y Santa Bárbara. Durante esta época, la casa era mucho más pequeña de lo que es hoy y no tenía una fachada tan ornamentada.

¿Por qué «Casa Gangotena» y quiénes eran los miembros de la familia Gangotena?

El edificio fue conocido como Casa de San Miguel durante sus primeros 200 años de existencia mientras residente tras residente, entraban y salían. Sin embargo, en el siglo XVII, un español vasco, Martín Gangotena, adquirió la residencia para convertirla en su hogar, rebautizándola Casa Gangotena poco después.

A lo largo de la historia, se creía que la familia Gangotena era rica; pero, según los historiadores, cuando la familia llegó a Quito por primera vez, no tenían un centavo a su nombre. Sin embargo, la familia floreció rápidamente en la creciente ciudad debido a su espíritu empresarial. La familia luego se expandió a otras áreas, llegando a ser conocidos como industriales, políticos, académicos y terratenientes importantes.


Plaza de San Francisco de Quito
La Plaza San Francisco tenía un estilo de jardín francés como se puede apreciar en esta fotografía de 1920. Foto de Archivo Histórico de la Ciudad de Quito.

La familia Gangotena siempre tuvo un papel prominente e influyente en la sociedad, y sus nombres se mencionan a lo largo de la historia de Quito. Eran benefactores del convento de San Francisco, y se hicieron ampliamente conocidos como gente amable y acogedora, albergando numerosas reuniones en su casa – hasta que un amigo les robó algunos de sus artículos personales, entre ellos, una escultura original de Caspicara.

A pesar de su opulencia, la edificación fue llamada Casa. La lujosa mansión fue y siempre tendrá un espíritu de hogar, ya que Casa Gangotena continúa manteniendo su larga tradición de hospitalidad en su exquisita comida, servicio impecable y ambiente relajante.


¿Cómo era Casa Gangotena cuando era una mansión privada del siglo XVIII?

Casa Gangotena fue asentada en el borde de una plaza muy concurrida a lo largo de los tiempos coloniales y modernos y, como tal, siempre ha sido un centro de actividad y movimiento. Como empresarios, la familia prosperó a cada paso en este ambiente. En el pasado, la Plaza de San Francisco fue donde se realizaban las principales transacciones comerciales en Quito. Casa Gangotena siempre estuvo abierta a amigos y familiares, y, de vez en cuando, incluso celebraban misas católicas dentro de la casa. En numerosas ocasiones instalaron tiendas y pequeñas viviendas para amigos en la fachada de la edificación.


Mercado de domingo en Plaza San Francisco
Todos los domingos, la Plaza San Francisco se volvía el escenario de un mercado local. Foto de Archivo Histórico de la Ciudad de Quito.

En consecuencia, la casa se convirtió en un espacio caótico que se llenaba constantemente con el murmullo de la actividad y los hipnóticos olores de hierbas y especias que perforaban el aire. El surtido colorido de personas de las diferentes viviendas y las diversas tiendas dio lugar a un ambiente de cambio en constante movimiento, una verdadera representación de un hogar colonial, alegre y animado. En la Casa Gangotena de hoy, es fácil sentir que la edificación es mucho más que un simple hotel; aún conserva el carácter y la sensación de ese hogar cálido y acogedor.


¿Qué desastre ocurrió en Casa Gangotena?

Y entonces ocurrió el desastre. En 1914, la casa fue quemada sin posibilidad de reparación. Oficialmente se registró como un problema eléctrico, pero rumores persisten hasta nuestros días que contradicen esta teoría. Se decía que una de las hijas Gangotena estaba comprometida con un caballero local. Ella rompió el compromiso y el amante despreciado tomó represalias con un incendio provocado. Aunque parece una forma drástica de vengarse, sabemos que la familia Gangotena surgió de las cenizas y construyó algo mucho más grandioso de lo que la ciudad había visto antes.

Casi todo se perdió en el incendio, pero la familia Gangotena estaba decidida a aprovechar la oportunidad para transformar el edificio en algo completamente nuevo. Los hermanos Russo, famosos arquitectos italianos, fueron puestos a cargo del proyecto de reconstrucción. Por supuesto, los estilos de los tiempos han cambiado drásticamente en los cientos de años desde que se construyó Casa Gangotena. La nueva casa eliminó el estilo colonial original, optando por la arquitectura europea elaborada que estaba de moda en ese momento. La mayoría de los materiales utilizados en el proceso de reconstrucción se enviaron directamente desde Francia, Alemania e Italia.


Incendio de Casa Gangotena
El incendio de Casa Gangotena fue devastador para su estructura y diseño original. Foto de Archivo Histórico de la Ciudad de Quito.

La reconstrucción de Casa Gangotena fue un testimonio de su apellido. Aunque en algún momento de su historia no podían costear una casa, la familia se había convertido en un grupo de industriales y terratenientes prósperos que realizaban negocios en todo el Ecuador. Como resultado, ahora podían permitirse el lujo de productos aristocráticos, incluidos los gustos y estilos de los hermanos Russo.

En 1922, se terminó de construir la nueva y más ornamentada Casa Gangotena, y la familia pudo mudarse nuevamente. Continuaron mejorando su vida y hogar en la creciente ciudad de San Francisco de Quito.


Uno de sus principales pedidos fue construir un canal para su hogar desde la fuente de un manantial natural que fluye desde las montañas del Pichincha. Se les otorgó permiso para construirlo a pesar de la oposición silenciosa de otras personas que vivían en el área. Sin embargo, la oposición se disipó rápidamente poco después, cuando la ciudad sufrió una sequía sin precedentes. La familia otorgó derechos de acceso al municipio para suministrar agua al barrio. Como muestra de la gratitud de Quito, ¡la familia nunca recibió una factura de agua hasta que se vendió la casa en 2007!

Casa Gangotena remodelada
Casa Gangotena pertenecía a Enrique Gangotena.

¿Cómo paso la edificación de ser de una casa familiar a ser el Hotel Boutique Casa Gangotena?

Lamentablemente, la línea familiar de los Gangotena se extinguió lentamente. Después de que las dos últimas residentes de la mansión Gangotena, Mimi y Lola, fallecieron, la casa permaneció desocupada durante unos ocho años. En 1978, el centro histórico de Quito fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero incluso con ese título, a nadie le interesaba convertir a la venerable Casa Gangotena en un museo o atracción turística.


Antiguo exterior de Casa Gangotena
Antiguo exterior de Casa Gangotena antes de que la propiedad fuera comprada por Roque Sevilla.

Finalmente, en 2007, el cansado edificio fue comprado por Roque Sevilla, quien había dejado su huella como un reconocido economista y ex alcalde de Quito. Ahora, como propietario de Metropolitan Touring, soñaba con crear algo nunca hecho antes: transformar esta joya histórica en la experiencia única de un hotel. Comprendió la tremenda importancia de Casa Gangotena en la historia de Quito y la importancia que representaría para cada huésped que la visitara. Su visión se vio favorecida por el hecho de que había visitado la casa con frecuencia junto a su tía cuando era un niño y podía recordar su magnificencia pasada. Sabía que Casa Gangotena podía proporcionar una experiencia como ninguna otra, pero también sabía que se necesitaría mucho trabajo para devolverle su gloria original.


La historia de la restauración de Casa Gangotena está llena de sangre, sudor y lágrimas. Para entonces, el edificio tenía casi 100 años y se había derrumbado por completo en ciertas partes. Solo unos pocos hombres a la vez podían trabajar en los pisos superiores, ya que los cimientos eran tan frágiles que podían haberse derrumbado aún más. La restauración no solo tenía que ser lo suficientemente fuerte como para contener 28 bañeras en cada piso, sino que también tenía que estar lo más cerca posible a la original. Los trabajadores retiraron meticulosamente los pisos y el arte original, no solo para poder reutilizarlos para el hotel, sino también para poder trabajar en los cimientos sin dañar el patrimonio original de Casa Gangotena.



Las renovaciones tardaron casi tres años en completarse con el trabajo constante de, más o menos, 100 trabajadores. Casa Gangotena finalmente reabrió sus puertas en octubre de 2011 y, gracias a sus esfuerzos meticulosos, el resultado final fue realmente asombroso – un paso mágico e impresionante en el tiempo.

¿Por qué hay diferentes tipos de arquitectura en Casa Gangotena?

Los extravagantes hermanos Russo encontraron inspiración en muchas musas durante la reconstrucción de Casa Gangotena después del incendio. Habían sido influenciados por la corriente del art déco, el Renacimiento y el art nouveau.

Por supuesto, hubo algunas áreas donde la arquitectura original simplemente no pudo ser restaurada a su estado original; por ejemplo, el techo de vidrio moderno y en forma de diamante que ahora cubre el área del salón o las puertas de vidrio que adornan la entrada principal. Sin embargo, la arquitectura original de los hermanos Russo fue cuidadosamente replicada o restaurada en medida de lo posible.

¿Hay algún arte original?

Uno de los objetos más antiguos de Casa Gangotena es un espejo que, en la actualidad, se ubica inocentemente en el rellano del primer piso. Tras una inspección minuciosa, se puede ver que tiene leves marcas de quemadura que revelan su historia como una pieza sobreviviente del incendio de 1914.

Durante la reconstrucción de Casa Gangotena, los constructores trabajaron diligentemente para remodelar y renovar mientras se apegaban lo más cerca posible a la arquitectura original. Tanto los techos como el blasón de piedra, escudo familiar de los Gangotena, que se encuentra frente a la entrada principal,  fueron reconstruidos por expertos.

Interior de Casa Gangotena
Los interiores de Casa Gangotena fueron renovados para poder ser lo más cercano posible al diseño original.

Los frescos fueron cuidadosamente restaurados y reubicados en algunas de las suites más preciadas del hotel. El fresco que se encuentra en la Junior Suite, por ejemplo, muestra a la familia Gangotena a caballo, mientras que otro muestra un sereno cuerpo de agua. Incluso la gran chimenea del salón superior fue retirada y se la colocó en el vestíbulo junto con el espejo mencionado anteriormente que muestra con orgullo la insignia de los Gangotena.


¿Por qué el logotipo de Casa Gangotena es una concha?

Para responder a esta pregunta, es importante comprender que en la época colonial había muy poca infraestructura que conectara a la sierra con la costa ecuatoriana. La única ruta de acceso a la costa representaba un viaje bastante peligroso y tedioso por los Andes. Por lo tanto, la elección de una concha, en el contexto de la época, parece ser un poco descabellada.

Sin embargo, la concha fue utilizada ampliamente como una forma de moneda por muchas tribus nativas americanas, incluidas las culturas incas y pre-incas. Al principio, las tribus costeras comenzaron a usar la concha de almeja, y la práctica se generalizó en todo el continente americano. Uno de los lugares más destacados para comerciar en la provincia de Pichincha era donde ahora se encuentra la Plaza de San Francisco.

En la antigüedad, esta área era en realidad un centro de comercio bastante ocupado, que se remonta a una época anterior a la llegada de los españoles a América del Sur. En sí, la Plaza San Francisco fue un importante punto de comercio de bienes de muchas regiones diferentes. La principal forma de pago era, en efecto, la concha de almeja. Cuando llegaron los españoles, tomaron el área y la convirtieron en una zona comercial más moderna, pero continuaron usando la concha de almeja en algunos de sus intercambios, especialmente con las tribus indígenas.

Concha spondylus
La concha spondylus es parte de la historia de Quito desde los Quitus, los ocupantes originarios de la zona.

La familia Gangotena fue una familia creciente y prominente durante este tiempo. Su uso frecuente de conchas marinas en sus transacciones comerciales reflejaba su posición a medida que se daban a conocer como empresarios y comerciantes exitosos. Si usted observa detenidamente el emblema de la familia Gangotena, que se muestra con orgullo sobre el espejo de la pared en el vestíbulo de la Casa Gangotena, puede ver una concha marina representada sobre la montaña. En este caso, la concha simboliza el éxito de la familia Gangotena desde sus inicios en la ciudad de Quito, hasta que prosperaron con sus negocios en todo el Ecuador.


Casa Gangotena Boutique Hotel America
Casa Gangotena Boutique Hotel, acomodación de lujo en el centro histórico de Quito en Ecuador, América del Sur.

Esta concha ha sido modificada para convertirse en el logotipo del hotel en homenaje a la familia Gangotena. Sin embargo, este tributo va mucho más allá, ya que éste también representa la atmósfera del hotel y su propósito fundamental. Casa Gangotena no es solo un hotel; es un símbolo de profunda conexión con la comunidad y un ícono de orgullo para todos los Quiteños, así como un recordatorio permanente de los orígenes aristocráticos de la ciudad.

La historia de Casa Gangotena no es solo una lista de fechas y eventos – es una colección de giros inesperados que cuentan la historia de una familia que crece y florece en una ciudad naciente. Habla del desarrollo de Quito y de las piedras angulares que ayudaron a construir y transformar la ciudad en lo que es hoy. Aunque ahora está bajo el disfraz de un hotel, Casa Gangotena fue y siempre será una casa construida para reunir a la gente bajo el manto del confort y lujo.


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21 septiembre, 2018 Christopher Klassen0
Reading Time: 5 minutes

Casa Gangotena ofrece desayuno al estilo buffet los 7 días de la semana. A partir de las 7 de la mañana, a los comensales se les presenta una amplia variedad de opciones. Sobre unas cuantas mesas, desfilan cereales, carnes frías, quesos, panes, pasteles, frutas, yogures y una selección de jugos. Al agregarle pancakes, granola, huevos, café y chocolate caliente, ¡se transforma en el desayuno más fino de todo Quito!


El sitio ideal para iniciar su día con un desayuno perfecto

Casa Gangotena, ubicada en el corazón del centro histórico de Quito, está rodeada del mismo encanto que resuena dentro de este fascinante patrimonio cultural con interiores inspirados en los estilos francés, italiano y Art-Deco. Su elegante comedor cuenta con techos altos y sillas cómodas en un entorno hermoso. El espacio se encuentra siempre lleno de luz, y las mañanas traen un ajetreo de actividad a poca distancia, que se alcanza a ver por las ventanas con vista a la adyacente Plaza San Francisco. El equipo de meseros saluda a los asombrados comensales; les ofrece café, chocolate, té, jugo y cócteles; toma sus pedidos de huevos preparados a su gusto; y los invita a visitar el buffet y servirse lo que deseen.

Desayuno en Casa Gangotena
El desayuno en Casa Gangotena está lleno de delicias culinarias.

¡Café, huevos y pancakes!

Para mucha gente, el día no comienza hasta tomarse un café. La buena noticia es que aquí en Ecuador, ¡la tierra volcánica más fértil del mundo nos entrega el café más delicioso que probará en su vida! Y podrá disfrutar de todo lo que le apetezca. Se reabastece a su gusto y sin costo alguno.

Enseguida, escoja un plato de huevos servidos tal como los desee: revueltos, fritos, poché, hervidos o en tortilla. Tome en cuenta que el estilo de cocina de Casa Gangotena brinda a los huéspedes la oportunidad de experimentar una interpretación moderna de los platos favoritos de la región. Uno de ellos es el tigrillo (una rica mezcla de plátano maduro macerado con huevos revueltos, muchas veces combinada con queso o chancho).

Y, ¡no se olvide de pedir unos pancakes! ¡Estos favoritos esponjosos hacen que cualquier desayuno sea algo verdaderamente especial!

Plato de desayuno de Casa Gangotena
El desayuno de Casa Gangotena tiene diversas opciones para complacer a todos los paladares.

¿Cuál es el código de vestimenta del Restaurante Casa Gangotena?
En el Restaurante Casa Gangotena, ¡no tenemos un código de vestimenta! Le recomendamos vestir de manera cómoda para disfrutar de las maravillas del centro histórico de Quito antes o después de su visita a nuestro restaurante.

Panes y pasteles de ensueño

Una vez tomado su pedido de huevos, jugo, o un cóctel de autor, se le invita a servirse lo que guste del buffet. Muchos inmediatamente se dirigen hacia la excelente selección de productos horneados que incluye una variedad de panecillos, pasteles hojaldrados y panes integrales preparados con ingredientes como quinua. Muchos de estos son preparados con harinas molidas en el vecindario San Roque, que queda a pocas cuadras del restaurante. Si le gustan las mermeladas y jaleas, las de mora y uvilla son apenas dos de los sabores más distintivos y agradables que encontrará, ideales para completar su desayuno.

Desayuno buffet en Casa Gangotena
El desayuno buffet de Casa Gangotena incluye mucha variedad de alimentos como diferentes tipos de pan.

Desayuno con champán

Justo más allá de la selección de panes y pasteles, se encuentra la sección continental, con bandejas llenas de salmón ahumado de Canadá, jamón serrano español, quiche francés, tortilla de papa y quesos de todas partes del mundo. Vagando traviesamente entre estas delicias, uno descubre una botella de champán recién abierta. Auméntele jugo de durazno para crear un Bellini o tómelo intacto; sus burbujas harán que la mañana sea un poco más chispeante. ¿No es éste el mejor desayuno de Quito? ¡Claro que sí!


El mejor desayuno saludable de Quito

Por supuesto que las vacaciones son un momento para permitirse el disfrute de unas cuantas comidas increíbles sin analizar su contenido nutritivo. Sin embargo, Casa Gangotena hace un gran esfuerzo con el desayuno para ofrecerle varias opciones nutritivas deliciosas que incluyen un arco iris de jugos desintoxicantes, algunos de color morado oscuro elaborados a base de remolacha, y otros de un tono verde vivo con pepino y apio. Al lado, se encuentra una mesa entera dedicada a yogures (natural o de cabra) y sus aderezos: frutas, nueces, avena y granola, junto a varias frutas frescas y exóticas de la región.

Frutas en el desayuno buffet de Casa Gangotena
Una gran variedad de frutas tropicales y nativas de la región lo esperan en nuestro buffet.

¿Cómo disfrutar de este festival?

Si se encuentra en la bella ciudad de Quito, simplemente diríjase a la Plaza San Francisco, en el corazón del centro histórico, y estará a gusto de haber hecho el esfuerzo por llegar. Aquí es donde se ubican la imponente Iglesia de San Francisco y la increíble plaza de piedra donde a lo largo del día se llena de muchos comerciantes, turistas y, desde luego, palomas. Le provoca una sonrisa a cualquier persona curiosa.


Desayunos en la habitación en Casa Gangotena

Hay otra forma de disfrutar el mejor desayuno de Quito: sin salir de su habitación. El personal de Casa Gangotena estará encantado de organizar este festín en su propia habitación mientras usted disfruta de una magnífica vista de la Plaza San Francisco. Pregunte en Recepción.

Horario de desayuno: Todos los días de 7h00 a 10h30, desde US$ 25,00 por persona, incluido impuestos.


¿Cómo llego al Restaurante Casa Gangotena?
Es muy sencillo llegar a Casa Gangotena, si usted necesita una mejor referencia, le invitamos a ver el siguiente video para que usted pueda llegar por su cuenta, paso a paso:

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen

Reading Time: 3 minutes

La Fanesca del Hotel Casa Gangotena.
La fanesca es una sopa tradicional de semana santa en Ecuador.

No existe igual (ni por nombre, ni tampoco por receta) en ningún otro país del mundo y es una de las razones por las cuales la Semana Mayor se ha arraigado tanto en la identidad del quiteño. Podemos decir, incluso, que comer la fanesca de Semana Santa es la costumbre que todo quiteño atesora como su más emblemática tradición. Y por supuesto, es mamita quien la hace mejor.

La fanesca empieza en granjas y cultivos a través del país, los que reúnen una caterva de ingredientes de inigualable variedad y cantidad. Estos se venden desde febrero a todos los mercados, donde vendedoras organizan sus puestos para facilitar la compra de los productos que abarca el plato. El comprador vuelve a casa con una canasta completísima, suficiente para alimentar a un batallón durante semanas.

Casa Gangotena ha sido seleccionada en numerosas ocasiones como una de las mejores fanescas de Quito. ¡Ven y pruébala en nuestro restaurante!

La fanesca (para servirse, originariamente, solo en Viernes Santo) rompe el ayuno con violencia. El condumio de este plato es simplemente demasiado para los órganos de un cuerpo en proceso de sanación espiritual. ¿A quién se le ocurriría cerrar el período de cuaresma de esta manera…?

Ingredientes para la Fanesca.
Los doce granos utilizados en la fanesca son una representación de los doce apóstoles.

Si de ocurrencias hablamos, se busca incriminar a una tal Juana, legendaria cocinera de hacienda de la cual carecemos toda información, que habría inventado el plato (y, según la misma leyenda, el nombre original de ‘juanesca’, habría mutado a su nombre corriente). Muchos repiten esta historia, pero lo que se sabe es que la receta es resultado de una mezcla cultural.

Decir esto es un eufemismo, por supuesto, pues existen pocos ingredientes en el mundo que no forman parte de su receta. Su premisa es que todo (o casi todo) vale, con tal de que no sea carne.

Según investigadores, existen dos claras líneas de procedencia: una europea, probablemente de Portugal, donde se cocinaba un potaje de granos con bacalao, el bacalao salado evitando que se pudra el pescado tan lejos del mar. La otra procedencia: su origen precolombino.

Se reconoce, incluso, que la época del año coincide con la celebración del Mushuc Nina o día del Fuego Nuevo, que marca el inicio del año andino en marzo cuando se cosechan los granos tiernos. El plato al que se le vincula este origen llevaba el nombre kichwa de “uchukuta” que significa granos tiernos cocidos con ají y hierbas. Llevaba zapallo y sambo, arvejas, habas, mellocos, choclo, fréjol, producto de la cosecha, que comenzaba en el mes de febrero con los festejos del Pawkar Raymi (o fiesta del florecimiento). Se cree que la “uchukuta” era acompañada con carne de cuy silvestre.

Durante la colonia, se aprovechó este plato en particular para añadirle su simbología católica. Existen tantos ingredientes, sólo en cuanto a granos, que es fácil llegar a doce para simbolizar a los doce apóstoles y las doce tribus de Israel. El pescado simbolizaría, claro, a Cristo (aunque hoy hay familias que preparan el plato sin bacalao, para los vegetarianos y para la mayoría de niños que no gustan del fuerte sabor).

Cada familia tiene sus secretos de preparación, como pelar todos los granos ¡hasta la lenteja!, o que las abuelas – estén o no estén en esta vida – alcanzan siempre a reunir a la familia ampliada para compartir. Unos pelan granos, otros pican cebollas, otros amasan las bolitas de harina, otros pican el queso…. Quien quiere puede repetir. Pero hay que dejar un lugar para el molo (puré de papas servido con lechuga, queso en tajadas, ramitas de cebolla larga y ají picado) y el dulce de higos, manzanas al horno o arroz con leche.


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27 agosto, 2018 Christopher Klassen

Reading Time: 3 minutes

La procesión del Domingo de Ramos en Quito es el florido y cálido inicio de la Semana Santa, para recordar la entrada de Jesús en Jerusalén. Es la Fiesta de San Salvador que, en coordinación entre el Ballet Folclórico Jacchigua y los frailes del convento de San Francisco, comienza con una gran procesión en la que participan al menos 80 bailarines, mezclados con miles de fieles que se suman a la veneración. Por esta vez no bailan (aunque no faltan personas que se lo piden), son parte del cortejo que alaba y da la bienvenida a Jesús.

Con este aporte, el ballet contribuye a mantener a Quito como una ciudad viva. Porque, como dice su director, Rafael Camino, no se trata solo de recuperar los monumentos y la arquitectura, sino el movimiento, la dinámica de la ciudad, la sensibilidad de la gente. Que se abran las puertas y ventanas, que la gente que vive en el Centro Histórico deje de encerrarse y se apropie de él, que recupere sus valores y quiera el lugar donde vive para que no se pierda la identidad.

Rafael Camino es muy creyente. Se entiende, entonces, su entrega a este sincretismo en el que se recrea la religiosidad. “Se da una mezcla hermosa”, manifiesta, al tiempo que aclara que si bien nos han traído unos santos, una virgen, un demonio, un Dios ajeno, los indígenas, continúan respetando al agua, los cerros, el sol, la luna… viviendo en armonía. Y eso precisamente transmite Jacchigua.

La procesión parte de la Basílica del Voto Nacional, donde se bendicen plantas de romero, maíz, habas, puma maki, cebada, eucalipto, flores y arrayán. Hasta hace algunos años, los fieles portaban la palma de cera del género Ceroxylon, actualmente en desuso.

Acompañan al cortejo la cruz alta, los ciriales (portadores de candelabros largos), personajes de Jacchigua vestidos de indígenas de toda la Sierra, de santas mujeres, de la virgen de los Dolores y la virgen de Quito. La figura de Jesús, una estatua colonial flexible de tamaño natural, va montada en un burro. En medio de los olores y humos del incienso, los fieles, monjas, curas, cofradías, corean con fervor, quizás esperando el perdón de sus pecados.

El recorrido abarca la calle Venezuela, sube por la Manabí, llega a la García Moreno y, por la Sucre y Benalcázar, llega a la plaza de San Francisco, donde se celebra una misa campal, con por lo menos 15 mil asistentes. Muchos sacerdotes asisten al oficio de la misa, encabezados por el arzobispo.

Quito, ciudad franciscana y religiosa, custodiada por el imponente Pichincha, canta en las voces de los miles de asistentes. El cerro parecería escuchar las preces y aquietarse para cobijar a la ciudad, para que ésta “recupere la fe, no solo en la religión, sino en ella misma”, a partir de hechos culturales que permiten caminar hacia la paz.

Jacchigua, que es parte del Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y de las Artes Tradicionales, CIOFF, apuesta por una convocatoria general a visitar los conventos y claustros, la profusa repartición de templos y monumentos; a participar en estas procesiones multitudinarias que son parte –querámoslo o no –, de nuestra identidad.

Venga a participar en las celebraciones de la Semana Mayor en Quito, para luego visitarnos y disfrutar de nuestra receta original de Fanesca de Rosa Vintimilla, autora del libro Fanesca de Fanescas, donde tenemos menús especiales desde $15.


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27 agosto, 2018 Christopher Klassen

Reading Time: 4 minutes

Las ominosas túnicas negras, el fúnebre avance a través de la Catedral Metropolitana, las capas espectacularmente largas (y negras) que arrastran detrás de sí los miembros del clero, la música envolvente y pesarosa, el momento en que los participantes se acuestan, todos de negro, emulando cadáveres de soldados caídos en batalla… la ceremonia nos transporta a un lugar y tiempo muy, muy lejano. El arrastre de caudas en Quito es una experiencia única.

El Arrastre de Caudas (oficialmente denominado ‘El Paso de la Reseña’) es tradicionalmente un ritual del alto clero que solo lo conoció el público en general cuando las autoridades se enteraron que Quito era uno de los últimos lugares en el mundo donde se lo celebra. Hoy, en un esfuerzo por hacer que la gente tome conciencia de su valor patrimonial, Quito es quizás la única ciudad en el mundo en que esta ceremonia se proyecta en pantallas gigantes para quienes no han podido ingresar en la Catedral para presenciarla. En los pocos años desde que el arzobispado abriera las puertas de este ritual a quiteños corrientes, estos han creado incluso supersticiones alrededor de la enorme bandera que ondea el arzobispo durante el punto álgido de la ceremonia. La intención, por cierto, es que la bandera toque a los participantes, pero muchos la evitan por temor a que la muerte sobrevenga a quien sea tocado. Los miembros del clero, sin embargo, reciben orgullosos el espíritu del Señor al ser acariciados por su tela negra.

Esta ceremonia funeraria ha sido honrada en Quito desde el siglo XVI. Dicen que Lima y Sevilla son las únicas otras ciudades que continúan celebrándola, pero también cuentan que la tradición ya habría desaparecido. Pero aquí, ‘Caudas’ nunca ha estado más saludable. Y no es para menos, pues es uno de los rituales más antiguos que nos han legado los europeos, precediendo al cristianismo como una ceremonia romana en honor a un general caído. La Iglesia Católica la adoptó como una manera de rendir homenaje a su propio ‘general caído’, Jesús; trasladar los ideales y valentía del Señor a sus misioneros en la Tierra.

Al mediodía, en el interior de la Catedral Metropolitana, y presidida por el Arzobispo de Quito (quien juega un papel fundamental durante la ceremonia, acompañado por su clero y seminaristas), una grave música de órgano acompaña la marcha de los participantes al altar. Avanzan con sus velas encendidas; los canónigos, cubiertos de pies a cabeza en sus capas negras; el diácono, encargado del ‘Lignum Crucis’, una cruz celosamente guardada, hecha de piedras preciosas y oro, y con incrustaciones de fragmentos de la verdadera cruz de Cristo.

Los canónigos, cuya edad promedio es de 80 años, se arrodillan sobre cojines de terciopelo rojo al pie del altar, mientras el diácono lleva la antigua reliquia (el Lignum Crucis) al púlpito para exhibirla, antes de colocarla en el altar. El arzobispo, en un colorido (y ceremonioso) atuendo dorado, morado y blanco, recita las oraciones de las vísperas, seguido de salmos e himnos.

Después de esta ceremonia inicial, se lleva a cabo el cortejo fúnebre. Los canónigos y su séquito caminan desde el coro por las alas de la Catedral, arrastrando sus larguísimas ‘caudas’ por el suelo, simbólicamente barriendo los pecados de la humanidad. Siguiéndolos de cerca, un miembro de la orden lleva sobre sus hombros la emblemática bandera de la resurrección, una gran tela negra con la cruz roja en la mitad (el negro representa el luto de la humanidad que queda en oscuridad y el rojo, el martirio y sangre de Cristo).

Una vez que la procesión llega de vuelta al altar, los canónigos se postran en el suelo, como representación de la muerte de Jesús, en tanto que el arzobispo ondula la gran bandera sobre sus cuerpos y sobre las cabezas de la congregación, transmitiendo el coraje y pundonor del general caído a los vivos; y en este caso, el espíritu del Señor a los fieles y a los representantes religiosos que luchan en su nombre por propagar su palabra a través del mundo. El arzobispo golpea el asta de la bandera tres veces contra el suelo, cada golpe representando uno de los días de la sepultura de Cristo. Los canónigos, con dificultad, dado lo pesado de sus ropajes negros, se levantan del suelo, rememorando la resurrección de Jesús al tercer día. La ceremonia llega a su fin con la bendición del Lignum Crucis, reliquia de la verdadera cruz de Cristo.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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El Jueves Santo llega a su fin a las 22:00. El convento franciscano cierra sus puertas después de una jornada llena de actos litúrgicos (cuyo “plato principal” es la celebración del lavatorio de los pies, para conmemorar la última cena) y luego de visitar las siete iglesias de su elección, los fieles vuelven a casa a descansar y prepararse para el clímax de la Semana Santa la procesión en Quito de ‘Jesús del Gran Poder’. Para Jaime Beltrán, sin embargo, es todo, menos la hora de irse.

En el momento en que cierran las pesadas puertas del convento, Jaime se dirige rápidamente al lugar donde yacen los tablones, construidos hace más de medio siglo. El tiempo es esencial. Tomará alrededor de 4 a 5 horas limpiar (con una aspiradora de agua) y montar las tres andas que llevan las imágenes de devoción de la Virgen, Jesús del Gran Poder y San Juan Bautista, lo que guía la fe de miles de personas. Jaime es el único que sabe cómo armarlas.

“He tratado de enseñar a los demás”, dice, como disculpándose, “pero no es fácil… tienen que querer asumir esa responsabilidad”. Washington Moreno –él da los atuendos de cucuruchos a los penitentes– asiente con la cabeza y en voz baja, añade que “nadie es tan devoto como Jaime a la hora de ensamblar las andas’’. ¿Y si algo le sucede a Jaime? parece ser la pregunta más obvia. Jaime dice que nunca se ha perdido una procesión desde que, hace 38 años, empezó por primera vez a compartir y colaborar, invitado por un voluntario que lo vio y le gritó “¡Ey, zambo!, venga ayude”.

Solo en una ocasión se complicaron las cosas y Jaime apenas consiguió montar las andas a las 5 de la mañana, después de varias horas de bregar para colocar la cubierta protectora sobre la escultura de Jesús del Gran Poder correctamente. “Es curioso, cuando no estás bien, Él lo sabe. Tuve que pedir a todos quienes estaban ayudando que me dejaran a solas con el Jefe”, dice con una sonrisa de doble sentido.

Una vez que las andas están armadas, hay solo un par de horas para descansar antes de regresar a la puerta principal del convento. A las seis de la mañana, ya hay un grupo de gente esperando a que las puertas se abran. En una hora, cientos de personas habrán depositado ramos y adornos que Jaime y otros voluntarios deben colocar sobre las andas, alrededor de las imágenes sagradas. La tarea dura unas cuatro horas más. Así, a las diez, las andas están listas para la procesión. Mientras tanto, reunidos alrededor de las canchas de básquet del colegio San Andrés (en la parte trasera del complejo religioso), están los aproximadamente dos mil hombres y mujeres que van a participar oficialmente como cucuruchos y verónicas, también vestidos y listos para el evento.

Los miembros de la policía, agentes secretos y del GOE (comando especial para emergencias), ayudan a organizar y mantener las cosas bajo control, y constituyen un segmento importantísimo de la procesión. Llegan a las 8:00 para ayudar a los aspirantes a cucuruchos y verónicas a seguir los procedimientos según lo previsto por las autoridades eclesiásticas; la policía regular también se despliega en la plaza principal y el interior del convento, asegurándose de que todo funcione a la perfección; las fuerzas especiales mantienen una estrecha vigilancia sobre las imágenes, que, evidentemente, son tratadas como piezas de museo durante el día entero. En última instancia, son las fuerzas del orden las que guían el camino y cierran la procesión. Como desinteresada colaboración, los voluntarios ofrecen comida y bebida.



Washington Moreno ha estado entregando las mismas mil túnicas moradas, conos y máscaras desde los años 90. Tiene todo el año para cuidar que cada pieza esté limpia, sin desgarres, sin manchas, y para reemplazar cualquier prenda que no haya sido devuelta. “Esto es muy importante”, explica, “porque la gente se enoja si no les entregamos todo como tiene que ser”. Se coloca el cono de papel (o de plástico, los llamados ‘irrompibles’) dentro del largo bonete, se inserta una túnica doblada y una soga de fraile. A partir de las 8 de la mañana, comienza a entregarlas a cada cucurucho (otros 500 vendrán con su propio atuendo).

“Es una sensación hermosa. Les veo antes de que se vistan y se oculten el rostro para expresar su penitencia por el Señor. Tengo la oportunidad de ver su fe en los ojos. Porque todos vienen aquí para recuperar su fe, y yo les entrego algo que les hace muy felices”.

El ‘cucurucho’ es la figura central de la procesión, una presencia ominosa. Su silencio y anonimato definen su comportamiento… con el misterioso traje color morado, el característico cono en la cabeza, viendo todo a través de los dos agujeros alrededor de los ojos. Al parecer, la figura original se remonta a la Edad Media, cuando un sacerdote ordenaba -a alguien que merecía castigo- pararse de pie a las afueras de la iglesia para que día y noche todos lo miraran. Cubrirse el rostro pudo haber funcionado para aliviar de alguna manera la humillación, pero el efecto impresiona y sugiere, más bien, que los pecados cometidos son profundos. Actualmente, los cucuruchos son penitentes que procuran el anonimato con el fin de emular la humildad de Cristo; con ello evitan cualquier alarde de su arrepentimiento, (un alarde que sería, en sí mismo, digno de arrepentirse).

Hace unos seis años, las primeras mujeres cucuruchos empezaron a formar parte de la ceremonia. Eran mujeres que deseaban participar en la procesión, pero no como Verónicas, la contraparte femenina tradicional del cucurucho, que lleva su velo transparente sobre el rostro y personifica a la mujer bíblica que enjuga la cara de Jesús para aliviarlo en su tortuoso camino al Calvario. Quieren ser cucuruchos para poder recurrir a su anonimato durante la peregrinación.

Alrededor de las 10:30 AM, los cucuruchos atraviesan el llamado pasillo ‘de las Angustias’, un arco bajo que conecta el colegio San Andrés con los patios conventuales y, finalmente, con la iglesia. Se reúnen aquí, donde los agentes especiales del GOE velan ceremoniosamente las andas decoradas y las imágenes religiosas que sobre ellas descansan. A las 11:30, los cucuruchos y andas se llevan hasta el atrio, donde se reúne una multitud de estadio, que espera la Lectura de la Sentencia.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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La calle de las 7 cruces en el Centro Hitórico de Quito.
Una de las cruces que se encuentran en la Calle de las 7 cruces en el Centro Histórico de Quito.

Cruzando la Plaza San Francisco y bajando la Calle Sucre desde Casa Gangotena, uno se encuentra con una de las calles más fascinantes de la ciudad… No sólo hay iglesias en la traficada García Moreno… hay un total de siete cruces gigantescas, y sólo puede haber una razón para tan religiosa conglomeración: la necesidad de dominar a los nativos. Ello demuestra la importancia histórica, y prehistórica, de esta calle.

Se cree que conectaba a las colinas sagradas del Yavirac y el Huanacauri (los cerros del Panecillo y San Juan, respectivamente), donde la sociedad pagana centraba sus actividades y que hoy es buena excusa para recorrer la «escalonada» historia de esta milenaria ciudad.

La llamada Calle de las Siete Cruces —léase García Moreno, en honor al presidente brutalmente asesinado en sus aceras —es receptáculo de un número asombroso de atractivos: el Museo de la Ciudad, el Monasterio de Carmen Alto, el Palacio Presidencial y la Plaza Grande; el Museo Numismático en el antiguo edificio del Banco Central del Ecuador; la residencia de la aristócrata María Augusta Urrutia (ejemplo de la clase pudiente quiteña de principios del siglo pasado); La Compañía y la Catedral; la casa donde la criolla Manuela Cañizares organizaba sus parrandas antirrealistas, incluso una casa colonial donde, como leyó alguna vez un rótulo, «bailó Bolívar». Puedes pasearla en toda su extensión o caminar por la calle Sucre hasta el complejo de San Francisco (visitar a este hito religioso tendrá que ser para otra edición), pero nuestro viaje el día de hoy nos lleva en dirección norte y oeste.

Si «la escalonada historia» de Quito tuviera un hogar, tendría que ser el Centro Cultural Metropolitano (esquina suroeste de la Plaza Grande).En este edificio, donde la Biblioteca Municipal y el museo de cera Alberto Caamaño complementan la agenda artística y cultural del centro, ha operado de todo desde una fábrica de tabaco, una cárcel, un arsenal de municiones, y varias escuelas y universidades, hasta un recinto donde se ejecutaban a los disidentes y la propia alcaldía. Al principio fue un bastión jesuita, con su farmacia—hasta una huerta— y las instituciones académicas principales de la Orden. La biblioteca San Gregorio Magno, una de las más completas de su tiempo, también sería sede del primer periódico de Quito —Primicias de Quito— una de las muchas innovaciones del ilustre Eugenio Espejo. De corta vida, este esfuerzo sembró curiosidad en la mente de algunos criollos.

Una pareja en la Plaza Grande en el Centro Histórico de Quito.
La Plaza Grande es una de las plazas más grades e importantes del Centro de Quito.

Al otro lado de la calle, está El Sagrario con sus hermosos frescos y paredes caladas sobre un fondo turquesa. Más arriba, en la esquina noroeste de la Plaza Grande, está La Concepción, el primer claustro de Quito (puede ser visitada el 2 de febrero durante las fiestas de La Candelaria o durante la misa del 24 de diciembre a las 11 PM). Un desvío sobre la calle Chile al oeste nos lleva al maravilloso templo de La Merced. El exterior casi minimalista es todo un antítesis de lo que hay adentro. «Pastel de bodas» es tal vez la mejor asociación de palabra que se me ocurre para describirlo: un entrelazamiento de figuras y espirales combinando colores palo de rosa y blanco, con la cabeza de Jesús por poco iluminado por luces de neón, y óleos con enormes marcos dorados… ¡Empalagosa perfección! Sobre la calle Cuenca hacia el norte, la casa esquinera alberga el Museo de Arte Colonial. ¡Si las iglesias están llenas de arte religioso, imagínense el museo!

Una cuadra al norte, a la derecha, bajando la calle Olmedo, pasamos por la Casa de Benalcázar, con una colección de arte colonial modesta pero interesante, ubicado en una hermosa mansión al frente de una plaza pequeñita, la primera de Quito.

A dos cuadras cuesta abajo, en Olmedo y Venezuela, el tallado espectacular de las puertas de El Carmen Bajo seguramente te tendrán admirando hasta las grietas. Por la calle Venezuela, en ascenso, puedes también visitar el Museo Camilo Egas, encajonado en una bella mansión, con la obra fabulosamente diversa de uno de los artistas más creativos del Ecuador.

Y finalmente, ya perdiendo el aliento, uno llega a la descomunal Basílica del Voto Nacional, la cosa más grande de Quito. Tan grande, que luce totalmente fuera de lugar, pero es impresionante desde todos sus costados. Esta rareza neogótica construida— ¡y aun no completada!— hace tan sólo un siglo, con sus extrañas gárgolas inspiradas en animales autóctonos y excepcionales torres para admirar la ciudad desde lo alto, la convierten en un atractivo indiscutible.

Las siete cruces hechas de roca volcánica del Pichincha :

  1. Hospicio San Lázaro / Hospice
  2. Carmen Alto
  3. La Compañía
  4. Sagrario
  5. Catedral / Cathedral
  6. La Concepción
  7. Santa Bárbara

Fotografías por Ñan Magazine y Quito Turismo.

La Iglesia de La Merced en el Centro Histórico de Quito.
Conoce esta increíble y única Iglesia en Quito.

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