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27 agosto, 2018 Christopher Klassen

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La procesión del Domingo de Ramos en Quito es el florido y cálido inicio de la Semana Santa, para recordar la entrada de Jesús en Jerusalén. Es la Fiesta de San Salvador que, en coordinación entre el Ballet Folclórico Jacchigua y los frailes del convento de San Francisco, comienza con una gran procesión en la que participan al menos 80 bailarines, mezclados con miles de fieles que se suman a la veneración. Por esta vez no bailan (aunque no faltan personas que se lo piden), son parte del cortejo que alaba y da la bienvenida a Jesús.

Con este aporte, el ballet contribuye a mantener a Quito como una ciudad viva. Porque, como dice su director, Rafael Camino, no se trata solo de recuperar los monumentos y la arquitectura, sino el movimiento, la dinámica de la ciudad, la sensibilidad de la gente. Que se abran las puertas y ventanas, que la gente que vive en el Centro Histórico deje de encerrarse y se apropie de él, que recupere sus valores y quiera el lugar donde vive para que no se pierda la identidad.

Rafael Camino es muy creyente. Se entiende, entonces, su entrega a este sincretismo en el que se recrea la religiosidad. “Se da una mezcla hermosa”, manifiesta, al tiempo que aclara que si bien nos han traído unos santos, una virgen, un demonio, un Dios ajeno, los indígenas, continúan respetando al agua, los cerros, el sol, la luna… viviendo en armonía. Y eso precisamente transmite Jacchigua.

La procesión parte de la Basílica del Voto Nacional, donde se bendicen plantas de romero, maíz, habas, puma maki, cebada, eucalipto, flores y arrayán. Hasta hace algunos años, los fieles portaban la palma de cera del género Ceroxylon, actualmente en desuso.

Acompañan al cortejo la cruz alta, los ciriales (portadores de candelabros largos), personajes de Jacchigua vestidos de indígenas de toda la Sierra, de santas mujeres, de la virgen de los Dolores y la virgen de Quito. La figura de Jesús, una estatua colonial flexible de tamaño natural, va montada en un burro. En medio de los olores y humos del incienso, los fieles, monjas, curas, cofradías, corean con fervor, quizás esperando el perdón de sus pecados.

El recorrido abarca la calle Venezuela, sube por la Manabí, llega a la García Moreno y, por la Sucre y Benalcázar, llega a la plaza de San Francisco, donde se celebra una misa campal, con por lo menos 15 mil asistentes. Muchos sacerdotes asisten al oficio de la misa, encabezados por el arzobispo.

Quito, ciudad franciscana y religiosa, custodiada por el imponente Pichincha, canta en las voces de los miles de asistentes. El cerro parecería escuchar las preces y aquietarse para cobijar a la ciudad, para que ésta “recupere la fe, no solo en la religión, sino en ella misma”, a partir de hechos culturales que permiten caminar hacia la paz.

Jacchigua, que es parte del Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y de las Artes Tradicionales, CIOFF, apuesta por una convocatoria general a visitar los conventos y claustros, la profusa repartición de templos y monumentos; a participar en estas procesiones multitudinarias que son parte –querámoslo o no –, de nuestra identidad.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen

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Las ominosas túnicas negras, el fúnebre avance a través de la Catedral Metropolitana, las capas espectacularmente largas (y negras) que arrastran detrás de sí los miembros del clero, la música envolvente y pesarosa, el momento en que los participantes se acuestan, todos de negro, emulando cadáveres de soldados caídos en batalla… la ceremonia nos transporta a un lugar y tiempo muy, muy lejano. El arrastre de caudas en Quito es una experiencia única.

El Arrastre de Caudas (oficialmente denominado ‘El Paso de la Reseña’) es tradicionalmente un ritual del alto clero que solo lo conoció el público en general cuando las autoridades se enteraron que Quito era uno de los últimos lugares en el mundo donde se lo celebra. Hoy, en un esfuerzo por hacer que la gente tome conciencia de su valor patrimonial, Quito es quizás la única ciudad en el mundo en que esta ceremonia se proyecta en pantallas gigantes para quienes no han podido ingresar en la Catedral para presenciarla. En los pocos años desde que el arzobispado abriera las puertas de este ritual a quiteños corrientes, estos han creado incluso supersticiones alrededor de la enorme bandera que ondea el arzobispo durante el punto álgido de la ceremonia. La intención, por cierto, es que la bandera toque a los participantes, pero muchos la evitan por temor a que la muerte sobrevenga a quien sea tocado. Los miembros del clero, sin embargo, reciben orgullosos el espíritu del Señor al ser acariciados por su tela negra.

Esta ceremonia funeraria ha sido honrada en Quito desde el siglo XVI. Dicen que Lima y Sevilla son las únicas otras ciudades que continúan celebrándola, pero también cuentan que la tradición ya habría desaparecido. Pero aquí, ‘Caudas’ nunca ha estado más saludable. Y no es para menos, pues es uno de los rituales más antiguos que nos han legado los europeos, precediendo al cristianismo como una ceremonia romana en honor a un general caído. La Iglesia Católica la adoptó como una manera de rendir homenaje a su propio ‘general caído’, Jesús; trasladar los ideales y valentía del Señor a sus misioneros en la Tierra.

Al mediodía, en el interior de la Catedral Metropolitana, y presidida por el Arzobispo de Quito (quien juega un papel fundamental durante la ceremonia, acompañado por su clero y seminaristas), una grave música de órgano acompaña la marcha de los participantes al altar. Avanzan con sus velas encendidas; los canónigos, cubiertos de pies a cabeza en sus capas negras; el diácono, encargado del ‘Lignum Crucis’, una cruz celosamente guardada, hecha de piedras preciosas y oro, y con incrustaciones de fragmentos de la verdadera cruz de Cristo.

Los canónigos, cuya edad promedio es de 80 años, se arrodillan sobre cojines de terciopelo rojo al pie del altar, mientras el diácono lleva la antigua reliquia (el Lignum Crucis) al púlpito para exhibirla, antes de colocarla en el altar. El arzobispo, en un colorido (y ceremonioso) atuendo dorado, morado y blanco, recita las oraciones de las vísperas, seguido de salmos e himnos.

Después de esta ceremonia inicial, se lleva a cabo el cortejo fúnebre. Los canónigos y su séquito caminan desde el coro por las alas de la Catedral, arrastrando sus larguísimas ‘caudas’ por el suelo, simbólicamente barriendo los pecados de la humanidad. Siguiéndolos de cerca, un miembro de la orden lleva sobre sus hombros la emblemática bandera de la resurrección, una gran tela negra con la cruz roja en la mitad (el negro representa el luto de la humanidad que queda en oscuridad y el rojo, el martirio y sangre de Cristo).

Una vez que la procesión llega de vuelta al altar, los canónigos se postran en el suelo, como representación de la muerte de Jesús, en tanto que el arzobispo ondula la gran bandera sobre sus cuerpos y sobre las cabezas de la congregación, transmitiendo el coraje y pundonor del general caído a los vivos; y en este caso, el espíritu del Señor a los fieles y a los representantes religiosos que luchan en su nombre por propagar su palabra a través del mundo. El arzobispo golpea el asta de la bandera tres veces contra el suelo, cada golpe representando uno de los días de la sepultura de Cristo. Los canónigos, con dificultad, dado lo pesado de sus ropajes negros, se levantan del suelo, rememorando la resurrección de Jesús al tercer día. La ceremonia llega a su fin con la bendición del Lignum Crucis, reliquia de la verdadera cruz de Cristo.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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El Jueves Santo llega a su fin a las 22:00. El convento franciscano cierra sus puertas después de una jornada llena de actos litúrgicos (cuyo “plato principal” es la celebración del lavatorio de los pies, para conmemorar la última cena) y luego de visitar las siete iglesias de su elección, los fieles vuelven a casa a descansar y prepararse para el clímax de la Semana Santa la procesión en Quito de ‘Jesús del Gran Poder’. Para Jaime Beltrán, sin embargo, es todo, menos la hora de irse.

En el momento en que cierran las pesadas puertas del convento, Jaime se dirige rápidamente al lugar donde yacen los tablones, construidos hace más de medio siglo. El tiempo es esencial. Tomará alrededor de 4 a 5 horas limpiar (con una aspiradora de agua) y montar las tres andas que llevan las imágenes de devoción de la Virgen, Jesús del Gran Poder y San Juan Bautista, lo que guía la fe de miles de personas. Jaime es el único que sabe cómo armarlas.

“He tratado de enseñar a los demás”, dice, como disculpándose, “pero no es fácil… tienen que querer asumir esa responsabilidad”. Washington Moreno –él da los atuendos de cucuruchos a los penitentes– asiente con la cabeza y en voz baja, añade que “nadie es tan devoto como Jaime a la hora de ensamblar las andas’’. ¿Y si algo le sucede a Jaime? parece ser la pregunta más obvia. Jaime dice que nunca se ha perdido una procesión desde que, hace 38 años, empezó por primera vez a compartir y colaborar, invitado por un voluntario que lo vio y le gritó “¡Ey, zambo!, venga ayude”.

Solo en una ocasión se complicaron las cosas y Jaime apenas consiguió montar las andas a las 5 de la mañana, después de varias horas de bregar para colocar la cubierta protectora sobre la escultura de Jesús del Gran Poder correctamente. “Es curioso, cuando no estás bien, Él lo sabe. Tuve que pedir a todos quienes estaban ayudando que me dejaran a solas con el Jefe”, dice con una sonrisa de doble sentido.

Una vez que las andas están armadas, hay solo un par de horas para descansar antes de regresar a la puerta principal del convento. A las seis de la mañana, ya hay un grupo de gente esperando a que las puertas se abran. En una hora, cientos de personas habrán depositado ramos y adornos que Jaime y otros voluntarios deben colocar sobre las andas, alrededor de las imágenes sagradas. La tarea dura unas cuatro horas más. Así, a las diez, las andas están listas para la procesión. Mientras tanto, reunidos alrededor de las canchas de básquet del colegio San Andrés (en la parte trasera del complejo religioso), están los aproximadamente dos mil hombres y mujeres que van a participar oficialmente como cucuruchos y verónicas, también vestidos y listos para el evento.

Los miembros de la policía, agentes secretos y del GOE (comando especial para emergencias), ayudan a organizar y mantener las cosas bajo control, y constituyen un segmento importantísimo de la procesión. Llegan a las 8:00 para ayudar a los aspirantes a cucuruchos y verónicas a seguir los procedimientos según lo previsto por las autoridades eclesiásticas; la policía regular también se despliega en la plaza principal y el interior del convento, asegurándose de que todo funcione a la perfección; las fuerzas especiales mantienen una estrecha vigilancia sobre las imágenes, que, evidentemente, son tratadas como piezas de museo durante el día entero. En última instancia, son las fuerzas del orden las que guían el camino y cierran la procesión. Como desinteresada colaboración, los voluntarios ofrecen comida y bebida.



Washington Moreno ha estado entregando las mismas mil túnicas moradas, conos y máscaras desde los años 90. Tiene todo el año para cuidar que cada pieza esté limpia, sin desgarres, sin manchas, y para reemplazar cualquier prenda que no haya sido devuelta. “Esto es muy importante”, explica, “porque la gente se enoja si no les entregamos todo como tiene que ser”. Se coloca el cono de papel (o de plástico, los llamados ‘irrompibles’) dentro del largo bonete, se inserta una túnica doblada y una soga de fraile. A partir de las 8 de la mañana, comienza a entregarlas a cada cucurucho (otros 500 vendrán con su propio atuendo).

“Es una sensación hermosa. Les veo antes de que se vistan y se oculten el rostro para expresar su penitencia por el Señor. Tengo la oportunidad de ver su fe en los ojos. Porque todos vienen aquí para recuperar su fe, y yo les entrego algo que les hace muy felices”.

El ‘cucurucho’ es la figura central de la procesión, una presencia ominosa. Su silencio y anonimato definen su comportamiento… con el misterioso traje color morado, el característico cono en la cabeza, viendo todo a través de los dos agujeros alrededor de los ojos. Al parecer, la figura original se remonta a la Edad Media, cuando un sacerdote ordenaba -a alguien que merecía castigo- pararse de pie a las afueras de la iglesia para que día y noche todos lo miraran. Cubrirse el rostro pudo haber funcionado para aliviar de alguna manera la humillación, pero el efecto impresiona y sugiere, más bien, que los pecados cometidos son profundos. Actualmente, los cucuruchos son penitentes que procuran el anonimato con el fin de emular la humildad de Cristo; con ello evitan cualquier alarde de su arrepentimiento, (un alarde que sería, en sí mismo, digno de arrepentirse).

Hace unos seis años, las primeras mujeres cucuruchos empezaron a formar parte de la ceremonia. Eran mujeres que deseaban participar en la procesión, pero no como Verónicas, la contraparte femenina tradicional del cucurucho, que lleva su velo transparente sobre el rostro y personifica a la mujer bíblica que enjuga la cara de Jesús para aliviarlo en su tortuoso camino al Calvario. Quieren ser cucuruchos para poder recurrir a su anonimato durante la peregrinación.

Alrededor de las 10:30 AM, los cucuruchos atraviesan el llamado pasillo ‘de las Angustias’, un arco bajo que conecta el colegio San Andrés con los patios conventuales y, finalmente, con la iglesia. Se reúnen aquí, donde los agentes especiales del GOE velan ceremoniosamente las andas decoradas y las imágenes religiosas que sobre ellas descansan. A las 11:30, los cucuruchos y andas se llevan hasta el atrio, donde se reúne una multitud de estadio, que espera la Lectura de la Sentencia.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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Las tradiciones de Quito son parte intrínseca de su cultura. Son pocos los lugares en el mundo que veneran el dolor y la penitencia con tanta pasión, o centran toda una celebración en nociones tan sombrías como la culpa y la muerte, como lo hace Quito durante Semana Santa. 200.000 de los católicos más devotos del Ecuador, se auto-flagelan, cargan cruces pesadas y sangran de heridas auto-infligidas: todos ellos vestidos con sombreros de cono en un color morado macabro que enmascara su rostro, llevan capas dramáticas, o están envueltos en alambre de púas, acompañados por música en vivo que parece propia de una pesadilla.

La tradición, pese a que permanece fiel a su forma original, ha tardado cientos de años en llegar a lo que es ahora. A diferencia de muchas fiestas religiosas, sigue creciendo en tamaño y popularidad.

Esta tradición forma parte de la esencia de Quito, la conservación de este legado se ha convertido en el mayor punto de venta de Quito desde que fue declarada la primera ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

Más allá de la tradición, la gente viene a presenciar la misteriosa devoción de los participantes de la marcha, y el color y el entusiasmo con que la exhiben.

  • Orígenes
  • Prohibición y reintroducción
  • San Francisco
  • Inicio de la Cuaresma
  • Miércoles Santo
  • Jueves Santo
  • Participantes
  • Viernes Santo
Orígenes

Las celebraciones únicas de la Semana Santa de Quito, especialmente la procesión masiva del Viernes Santo, parecen surgir del mismo espíritu característico del quiteño: devoto y apasionado, con un sentido fuerte de tradición y deber, y las ganas de devorar un festín.

Sin embargo, las costumbres no son tan particulares como parecen, muchas han sido heredadas de España, específicamente de la ciudad sureña de Sevilla.

El ritual de representar la crucifixión y resurrección de Jesús con tal fervor se remonta a tiempos medievales, cuando en 1265 Alfonso X de Castilla aprobó un ‘código de leyes’ conocido como Las Siete Partidas para honrar a Dios y los santos. Después, esto dio un giro hacia manifestaciones más extremas de devoción cristiana. Esto fue, en realidad, un retroceso a los años de dominio musulmán en Andalucía, la región en la que se encuentra Sevilla.

La ciudad se convirtió en la más grande de España y, entre su reconquista de 1248 y el «descubrimiento» de América en 1492, fue el punto de partida para las Indias Occidentales. En Sevilla se fundó la inquisición en 1481, un ambicioso proyecto de evangelización que llegó hasta las Américas, incluido Quito. Por ende, se pueden entender que las espectaculares y grandiosas procesiones con sus imágenes barrocas se lleven a cabo también en la capital. Sin embargo, es, a la final, un marketing masivo de tácticas religiosas para fomentar la devoción con muestras de fe, y así alentar la idea de la: «salvación a través de la penitencia».

Prohibición y reintroducción

Pese a que puede parecer inconcebible –debido a su enorme popularidad ahora–, las celebraciones de Semana Santa de Quito fueron prohibidas, y amenazadas en quedar para el recuerdo como tantas otras fiestas religiosas.

A lo largo del siglo XIX todos los ciudadanos formaron parte de la procesión, desde el indígena hasta el alcalde de la ciudad, marchando en expiación colectiva. Pero los desfiles lujosos eran vistos como vulgares por los europeos puritanos. En 1865, el viajero austríaco y escritor del libro de viajes Ida Pfeiffer presenció la procesión del Viernes Santo de Quito y dijo: «El Papa debe enviar urgentemente a este país un buen conjunto de castigos nobles y dignos para poner fin a semejantes disparates y escándalos».

Domingo de Ramos en Semana Santa en Quito.
Las tradiciones religiosas son muy importantes en la cultura Ecuatoriana.

A principios del siglo XX, los liberales dirigidos por Eloy Alfaro prohibieron las expresiones públicas de religión, alentando la libertad de fe. Pese a que Alfaro no ordenó la destrucción de iglesias como otros líderes latinoamericanos, sí obligó a que las celebraciones religiosas no salgan a las calles y permanezcan dentro de la iglesia, por consiguiente, las celebraciones de Semana Santa no vieron la luz del día durante medio siglo.

En 1949, una procesión muy pequeña se llevó a cabo cautelosamente en las calles, pero se la volvió a prohibir hasta 1961. En ese año, los franciscanos celebraron una procesión en el nombre de Jesús del Gran Poder – una estatua que se dice fue tallada en balsa en 1620, y un símbolo venerado por quiteños.

Desde entonces, la procesión ocurre todos los años “llueve, truene o relampaguee” como dicen los quiteños, acumulando cientos de miles de seguidores.

San Francisco

La iglesia de San Francisco, y la orden religiosa franciscana, tienen un papel fundamental en las celebraciones de Semana Santa.

Los franciscanos son la orden religiosa más importante de América Latina, habiendo representado alguna vez el 75 por ciento de toda la presencia religiosa en la región. En los 400 años de historia en Quito continúan siendo una institución icónica en la vida cotidiana de la ciudad.

San Francisco fue la primera iglesia de Quito -desde aquí comenzaron a evangelizar a los indígenas- y ahora es uno de los complejos religiosos más grandes de las Américas. Aquí marca el inicio y el final de la procesión de Viernes Santo.

Inicio de la Cuaresma

El Carnaval marca el comienzo de la Cuaresma – un poco de irreverencia para tener algo de qué arrepentirse

En otros países católicos, el comienzo de la Cuaresma conduce a un período de fiestas caóticas en las calles y desfiles desenfrenados, el colorido Carnaval de Río es un ejemplo. La versión quiteña parece modesta en comparación, los participantes juegan inocentemente a lanzarse agua el uno al otro, pero las autoridades prohibieron casi todos los juegos de carnaval para evitar el desperdicio de agua.

La Cuaresma comienza en Miércoles de Ceniza – una tradición judía que involucra cubrirse en ceniza como un símbolo de sacrificio y rehabilitación, y así iniciar al período de ayuno.

Es común ver gente con la frente manchada de ceniza, en el Centro Histórico, hecha de tallos quemados del Domingo de Ramos del año anterior.

En épocas pasadas, el periodo de Cuaresma se tomaba tan en serio que la gente no salía los fines de semana, las radios sólo tocaban música clásica y la televisión sólo pasaba películas religiosas. Los viernes, no se consumía carne.

Hoy en día, el ayuno simbólico, que representa los 40 días y noches de Jesús en el desierto, ha sido influenciado por la tradición occidental de renunciar a comida lujosa o chatarra. Algunos aprovechan para dejar de fumar o perder un par de libras.

Miércoles Santo

Arrastre de Caudas

Con sus túnicas negras arrebatadoras, el clero pasa por la Catedral al son de una música ominosa, antes de que las capas caigan al suelo, como sacos arrugados. Esta es una de las celebraciones de la Semana Santa más teatral y misteriosa de Quito.

El Arrastre de Caudas es un ritual clerical practicado sólo en Quito, Lima y Sevilla. Era tan poco conocido por el mundo de afuera que sólo se hizo público hace unos años, habiéndose celebrado desde el siglo XVI. Para preservar la ceremonia, se la proyecta sobre las pantallas fuera de la catedral.

Con una calidad de culto al estilo “código Da Vinci”, la ceremonia es una adaptación de un ritual romano para rendir homenaje a Cristo, el propio «general caído».

El Arrastre de Caudas en Semana Santa en Quito.
El Arrastre de Caudas es uno de los eventos más importantes de Semana Santa en Quito.

El evento comienza a mediodía en la Catedral Metropolitana, oficiada por el Arzobispo de Quito. Los seminarios entran al son de una música de funeral solemne en el órgano, llevan velas titilantes, los canónigos están cubiertos con sus capas de suelo negro, mientras que el diácono lleva el Lignum Crucis, una cruz hecha con piedras preciosas y gemas y – según la leyenda – fragmentos de la cruz real de Cristo. Los canónigos, cuya edad promedio es de 80 años, se arrodillan sobre cojines de terciopelo rojo junto al altar, mientras el diácono lleva el Lignum Crucis al púlpito y lo coloca sobre el altar. El arzobispo vestido en dorado, púrpura y blanco, acompañado por los obispos, recitan oraciones, salmos e himnos.

Ahí empieza una procesión fúnebre, mientras los canónigos comienzan su lenta marcha desde el coro alrededor de la Catedral, sus capas arrastrándose por el suelo, barriendo simbólicamente los pecados de la humanidad.

Le sigue un miembro de la orden que lleva en su espalda la bandera de resurrección, engalanado con una cruz roja. Cuando la procesión regresa al altar, los canónigos están recostados en el suelo, representando el cadáver de Jesús, y la bandera roza sus cabezas para rendir homenaje al general caído. A medida que el arzobispo agita la gran bandera, algunos participantes, temen que si les tocan, les llegará la muerte, entonces se esquivan, otros permanecen firmes, felices de recibir el «espíritu del Señor».

La ceremonia termina cuando el poste de la bandera da tres golpes en el piso, cada golpe simboliza un día de Cristo en su tumba. Los canónigos se levantan con el estruendo del tercer golpe, al igual que Jesús el tercer día, y se les da la bendición.

Jueves Santo

Este largo día de ceremonia es la conmemoración de la Última Cena, el lavado de los pies, la agonía en el jardín, la traición y el ultraje.

Temprano por la mañana se celebra en la Catedral la misa de la unción, y el arzobispo consagra el aceite.

En la tarde, se lleva a cabo la Misa de la Cena del Señor, y se realiza el ritual de lavar los pies. Se celebra en varias iglesias, incluyendo San Francisco y la Catedral, antes del atardecer, cuando tradicionalmente comienza la comida de Pascua.

Se celebra la Eucaristía con los panes sin levadura y las palabras de Cristo: «Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre, haz esto en memoria de mí». Durante la misa, se repite el lavado de pies, con 12 personas representando a los 12 apóstoles. En una procesión especial, los anfitriones bendecidos son llevados al altar y colocados dentro del tabernáculo, sepultados, como Cristo, hasta el viernes.

Participantes

El énfasis de las ceremonias está en los penitentes, –la masa de personas que buscan arrepentimiento en anonimato– que vienen de todo el Ecuador. El concepto de penitencia se originó nuevamente en Sevilla a mediados del siglo XV. La autoflagelación fue uno de los símbolos clave, un método adoptado por los franciscanos.

El espeluznante cucurucho es la figura central de la procesión. Silencioso y anónimo, con una túnica de color púrpura oscura, y una máscara en forma de cono, el cucurucho tiene cubierto el rostro, salvo por dos agujeros para los ojos. La tradición parece haber originado en la Edad Media, cuando los sacerdotes obligaban a los pecadores a permanecer fuera de la iglesia durante días y noches para que todos puedan ver su vergüenza.

Hoy en día, se considera que eligen el anonimato para copiar la humildad de Cristo, para no ostentar su arrepentimiento (aunque algunas personas envuelven sus conos en aluminio para poder destacar entre la multitud).

Cucuruchos en la procesión de Semana Santa en Quito.
Los Cucuruchos son una de las figuras más importantes de la procesión de Semana Sanra en Quito.

Hasta hace poco la única opción para las mujeres era asistir a la procesión como una Verónica, vistiendo un velo transparente, representando a la mujer de la Biblia que lavó la cara de Jesús con compasión. Ahora las mujeres también marchan como cucuruchos.

Otros participantes, vestidos como Jesús, traen sus propias cruces, entre más pesadas mejor. Cuentan que un hombre se rompió la pierna bajo el peso de la estructura colosal, dejando un charco de sangre en el pavimento (¡busca al “Cristo Techno” cuya cruz  titila con luces neón!).

Están también los penitentes barrocos que pintan sus caras con sangre falsa y cubren sus cuerpos con alambre de púas que pueden causar heridas realidades, pues la canción del Salve Gran Señora se escucha repetidamente música que se originó de tradiciones andinas pero con versos religiosos españoles.

Las estatuas sagradas, algunos con cabellos reales, han sido engalanados días antes de las procesiones. Muchas estatuas de la Virgen tienen sus propios armarios con ropa donada por los fieles.

Viernes Santo

El Viernes Santo es la gran celebración de Quito, incluso más grande que el Domingo de Pascua. La procesión de Jesús del Gran Poder, comienza y termina en la plaza principal de San Francisco. ¡La terraza del tercer piso de Casa Gangotena ofrece la mejor vista del evento! La noche anterior, el jueves, empieza un proceso frenético en el que se limpian tablones para montar plataformas y llevar imágenes de la Virgen, Jesús y San Juan Bautista por las calles de Quito.

La gente comienza a llegar a San Francisco alrededor de las 6 de la mañana, dejando ramos y decoraciones para ser colocadas en las plataformas, que estarán listas hasta alrededor de las 10AM. Las 2.000 personas, que marcharán como Cucuruchos y Verónicas, se reúnen en la parte trasera del complejo de San Francisco, mientras que la policía y agentes secretos ayudan a mantener las cosas en orden. La policía llega a las 8AM y las Fuerzas Especiales se mantienen atentos a las esculturas de reliquia. Luego serán recompensados ​​por su tiempo con una comida gratis.

La procesión de Semana Santa en Quito.
Viernes Santo es el día más importante de Semana Santa en Quito.

Washington Moreno, es el hombre que ha estado repartiendo los 1.000 mantos púrpuras y conos de cabeza a los participantes desde los años noventa. A partir de las 8 de la mañana los entrega a los cucuruchos que están registrados (unos 500 más se unirán después, vistiendo sus propios trajes).

Alrededor de las 10.30AM los participantes pasan por el Pasaje de la Angustia, un arco que conecta la Escuela del Fraile con los patios del convento antes de llegar a la iglesia.

A las 11.30AM, las plataformas que llevan las imágenes sagradas son transportadas al atrio, donde una gran multitud se reune.

Aquí, se lee en voz alta la sentencia de Cristo impartida por Poncio Pilato, un acto que cada año hace que un misterioso silencio inunde a la multitud y a toda la ciudad, evocando lágrimas a los ojos de los espectadores. Luego, las plataformas comienzan su viaje por las calles, precariamente llevadas por los devotos.

Hombres sin camisas ​​con coronas de espinas llevan cruces y postes. Algunos se desmayan en el camino. La procesión, una masa púrpura de personas, se mueve como un río. Una marcha funeral para en varias estaciones para realizar oraciones.

Alrededor de las 4.30 de la tarde la procesión regresa al atrio de San Francisco y el arzobispo dirige una ceremonia de una hora y media llamada «La Veneración de la cruz».

Las familias hacen su camino a casa para festejar la fanesca, la tradicional sopa de Pascua de Ecuador que los llena durante días con sus 12 frijoles, queso, leche, bacalao y empanadas para la decoración. El ayuno ha terminado.

Fanesca, la comida tradicional de Semana Santa en Quito.
Despúes de la procesíon, las familias se juntan para comer Fanesca.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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La respuesta a cuándo y cómo Ecuador se independizó de España puede ser confusa para los extranjeros: el grito de independencia en Ecuador.

¿Fue durante la formación de la Junta Soberana el 10 de agosto de 1809? ¿O fue la reunión del primer Congreso de los Diputados que decretó la independencia el 11 de diciembre? O, ¿fue la Batalla de Pichincha de 1822, esa pelea ahora mítica en los flancos del famoso volcán de Quito, que vio al libertador Simón Bolívar vencer a los españoles?

La realidad es que fue una revolución que duró más de una década, llena de contratiempos y desilusiones.

Sin embargo, el Primer Grito de Independencia, celebrado como fiesta nacional, es uno de los momentos más simbólicos y emotivos de todos los momentos, ya que fue la primera vez que los ecuatorianos expresaron su deseo de librarse de su yugo español, quienes habían sido los colonizadores durante siglos y que no reconocían el derecho de los mestizos -aquellos de ascendencia española nacidos en el continente de América- de gobernar en sus tierras.

El primer intento de independencia de Ecuador se estableció con una España debilitada por su guerra con Francia (la Guerra de la Península, 1808-1814) dirigida por el aparentemente invicto Napoleón.

En la madrugada del 9 de agosto de 1809, un equipo de intelectuales, doctores, marqueses y mestizos tramaron en Quito, en la casa de Manuela Cañizares, una inquebrantable escena literaria y política de la ciudad. Fue aquí donde los conspiradores se comprometieron a organizar una Junta Suprema de Gobierno, nombrando a Juan Pío Montufar como presidente, al Marqués de Selva Alegre como Vicepresidente y al Obispo José Cuero y Caicedo como Secretario de Estado.

Empujando al grupo en un frenesí, se dice que Manuela exclamó: «¡Cobardes! Los hombres han nacido para servir, ¿de qué tienen miedo? ¡No hay tiempo para perder! «

A la mañana siguiente del 10 de agosto de 1809, uno de los miembros del grupo llamado Antonio Ante acudió al presidente de la Real Audiencia, Manuel Ruiz, conde español de Castilla, para informarle que el actual gobernador fue relevado de sus funciones, la Junta Soberana de Quito tomaría ahora el poder.

Esta declaración es conocida como el «Primer Grito de Independencia»

El monumento de la independencia de Quito en el Centro Histórico.
El monumento de la independencia de Quito en el Centro Histórico.

Funcionarios de la ciudad se declararon a favor de la insurrección, incluyendo a un representante de cada barrio mestizo, rechazando las autoridades de la Audiencia y reconociendo a la Junta Suprema como un gobierno interino «en nombre y como representante de nuestra soberanía, Fernando Séptimo, y mientas su Majestad recupera la península o llega a gobernar en América «.

La revolución del 10 de agosto de 1809 no dejó ambigüedades sobre la naturaleza autónoma y liberadora del movimiento, disfrazada con una pequeña declaración de lealtad al rey.

La fiesta por la nueva libertad no duraría mucho.

Los revolucionarios de el primer grito de la independencia de Quito.
Los revolucionarios fueron enviados a prision.

El 28 de octubre de 1809 la Junta dimitió, entregando el poder al lealista español Juan José Guerrero, Conde de Selva Florida, quien rápidamente devolvió el poder al Conde Ruiz de Castilla.

Se les reunieron a los revolucionarios y les metieron en prisión.

Casi un año después, el 2 de agosto de 1810, un intento por liberarlos de la prisión fracasó y terminó en una terrible masacre. Todas las personas clave, entre ellos Morales, Quiroga, Salina, Larrea, Arena, Riofrío, Ascásubi, Guerrero, Villalobos y otros fueron asesinados con bayonetas por las tropas. Y siguió una violenta represión de la ciudad en la que murieron 300 quiteños. La matanza terminó después de que el obispo y los sacerdotes salieran a las calles y rogaran a los soldados.

Carlos Montufar, hijo del Marqués de Selva Alegre, fue nombrado por el Consejo de Regencia de España para poner fin al clima de represión, pero sus simpatías gravitaban hacia el camino de su padre, hacia la independencia. Ayudó a organizar la segunda Junta Superior del Gobierno, integrada por mestizos, el 15 de febrero de 1812 se redactó la primera constitución.

La placa de la independencia en memoria de los revolucionarios.
La placa de la independencia en memoria de los revolucionarios.

El día de hace 208 años, se celebra como una fiesta nacional en Quito.

Miles de personas se dirigen a la Plaza Grande y el palacio presidencial se ilumina con el amarillo, azul y rojo de la bandera de Ecuador, mientras que los guardias presidenciales están exhibidos al público.

¿Quién lo hizo primero?

Los ecuatorianos dirán que el Primer Grito de Independencia no sólo fue el primero en Ecuador, sino en las Américas. Pero no es completamente cierto. Aunque Quito fue el primer intento que obtuvo apoyo militar y un poco de éxito, Chuquisaca y La Paz en Bolivia intentaron hacer Juntas independientes antes que Quito.

El monumento de la independencia en el Centro Histórico de Quito.
El primer grito de la independencia es uno de los momentos más importantes para el Ecuador.

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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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¿A quién no le gusta una buena fiesta?

Fuegos artificiales durante Fiestas de Quito
Las Fiestas de Quito usualmente comienzan el 28 de noviembre y culminan el 6 de diciembre.

La primera semana de diciembre, Quito es diferente, la gente está más alegre y las calles más concurridas. Las discotecas más conocidas ya llevan anunciado semanas atrás las mejores fiestas. Las chivas recorren la ciudad con música a todo volumen y por el Centro Histórico un gran número de carritos de madera aceleran por las calles sinuosas… sí, es Fiestas de Quito ¡y la ciudad se niega a dormir!

El 6 de diciembre es conocido como el día de la fundación de Quito, pero ahora es una buena excusa para hacer fiestas y participar en algunas de las actividades anuales tradicionales. Aquí una lista de cosas que no te puedes perder en Fiestas de Quito:

  1. ASISTE A UNA CARRERA DE COCHES DE MADERA 
    Una de las tradiciones más queridas de Quito son las carreras de coches de madera. Desde el barrio El Tejar y bajando a toda velocidad por la calle Mejía con coches hechos enteramente de madera y llantas de caucho, los niños con tan solo un casco para protegerlos y una sonrisa de oreja a oreja, compiten para ganar. Sus padres, y cientos de espectadores, los animan, recordando la época en que también corrieron a velocidades vertiginosas. Todo comenzó con los hermanos Marco y Jorge Aguilar, quienes organizaron el primer concurso en 1973 como evento benéfico para el Hospital Infantil Baca Ortiz. Ahora, 43 años después, la competición anual permanece intacta. Los niños siguen construyendo sus coches con la ayuda de sus padres, con la esperanza de obtener prestigio y el título del año.

  2. TOMA CANELAZO Esta deliciosa bebida caliente es justo lo que necesitas para las noches frías de Quito. Al canelazo se lo bebe todo el año pero es conocido especialmente durante estas épocas. No te puedes perder el dulce olor a naranjilla, canela y (por supuesto) alcohol … mejor dicho “puntas”, una fuerte bebida alcohólica artesanal.

  3. ¡SÚBETE A UNA CHIVA!
    No está demás decir que las chivas (buses de fiesta) no son los medios de transporte más seguros: no hay ventanas, y algunos no tienen ni asientos, uno se sostiene de unas cuerdas en el techo, hay un caño en la mitad para bailar, la música se escucha a todo volumen y los canelazos no pueden faltar. Pero eso sí, te asegurará una noche divertida por las calles de la ciudad!

  4. VISITA LA RONDA
    La Ronda además de ser una calle emblemática del Centro Histórico es también una de las favoritas de los quiteños. Durante el día se pueden visitar los restaurantes y tiendas pintorescas que ofrecen desde sombreros, juegos antiguos de madera, hasta talleres de arte y una heladería con una variedad de sabores extraños. Y por la noche, está llena de gente que quiere beber canelazo, probar las gigantescas empanadas de viento, disfrutar de la música callejera y ¡bailar toda la noche!

  5. JUEGA “CUARENTA”
    Cuarenta es un juego de cartas tradicional que no puede faltar en Fiestas de Quito. Un quiteño entusiasta sin duda te enseñará las reglas, ¡escoge una pareja y disfruta de un buen “cuarenta”!


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27 agosto, 2018 Christopher Klassen
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ENERO – FEBRERO 

Ecuador Jazz 2018

Ahora que cumple 14 años, el Festival Ecuador Jazz se ha convertido en un un evento destacado en el calendario de los Quiteños, el evento atrae a mega estrellas internacionales y a intérpretes experimentales del jazz. Artistas como Charles Bradlye, Joss Stone y Tony Allen, quienes han tocado en el Teatro Nacional Sucre, la mayoría de las veces han terminado bailando en los pasillos del teatro. Este año la cantante estadounidense Lizz Wrigth y el quinteto Cubano Yissy & Bandancha encabezan la lista. Compre un boleto por adelantado para garantizar su asiento, o vea cómo el programa se transmite a las pantallas de la Plaza del Teatro.

  • ¿Dónde? Teatro Nacional Sucre – Plaza del Teatro
  • ¿Cuándo? 31 Enero – 04 Febrero
  • Más información

ENERO-MAYO

DesMARCADOS Indigenismos, arte y política 1917 – 2017

El Centro Cultural Metropolitano de Quito acoge una exposición con el lente enfocado en el arte indígena durante el siglo pasado, examinando su impacto social y su denuncia del desequilibrio de poder hacia las mujeres indígenas, trabajadoras y afroamericanas. Vea la rabia de los debates crudos y descubra la identidad indígena única del país en obras de Camilo Egas, Leonardo Tejada y Oswaldo Guayasamín, quizás el pintor más famoso de Ecuador.

  • ¿Dónde? Centro Cultural Metropolitano de Quito
  • ¿Cuándo? 12 Enero – 13 Mayo / 09h00 a 17h00 de martes a domingo
  • Gratuito
  • Más información

ENERO-ABRIL

En mis 15 años, encuentro de arte y comunidad al zur-ich

Al zur-ich es la consecuencia de un trabajo conjunto entre artistas y comunidades, proponiendo la búsqueda de otros mecanismos de relación, circulación, difusión y producción artística con la ciudad y sus actores vitales. Para este fin el proyecto establece espacios de diálogo y trabajo en los barrios cuyos imaginarios, tradiciones, costumbres, memorias, son los principales referentes utilizados para la conformación de las narrativas de las propuestas artísticas.

Lugar: Centro de Arte Contemporáneo
Fecha: 1ero- 29 de abril.

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MARZO 2018

Desmarcados

16 de diciembre- 13 de mayo

El Municipio de Quito, a través del Centro Cultural Metropolitano (MetQUITO) y la Fundación Museos desde el Museo de la Ciudad, presentan la exposición desMARCADOS, Indigenismos, Arte y Política. Esta exposición busca desmarcar o plantear miradas críticas al pensamiento dominante sobre los indigenismos en Ecuador poniendo en diálogo el arte y la política a lo largo del último siglo

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San José el Santo Silencioso

29 de noviembre- 26 de marzo

En esta exhibición temporal que permanecerá en nuestro museo, desde el 29 de noviembre de 2017 hasta el 26 de marzo de 2018, se abordarán varios aspectos relacionados con uno de los personajes más representativos dentro de la liturgia cristiana como es San José, en la que el espectador podrá observar, a través de la puesta en escena de veinte obras de arte, datadas entre los Siglos XVIII y XIX, varios datos históricos de gran valía acerca del padre de Jesús de Nazaret, sus patronazgos y su importancia dentro del cristianismo.

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MARZO – ABRIL 2018

Humanas. Mujeres en el arte

Esta exposición busca reunir obras de mujeres ecuatorianas dentro de los últimos 100 años, donde se revela a la mujer como creadora de arte. Desde inicios de siglo XX las mujeres se han visto a sí mismas como generadoras de su propia estética, estilo y técnicas artísticas. Todo esto ha desembocado en un hito dentro del arte ecuatoriano.

Los trabajos de 26 mujeres muestran cómo se han desmarcado de estereotipos y roles de género a través del tiempo.

Lugar: Palacio de Gobierno
Fecha: 5 de marzo al 13 de abril.

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Miradas pendientes

El Museo de la Ciudad, en colaboración con la organización Acción Ecológica, presenta la exposición “Miradas Pendientes, 10 años de los Derechos de la Naturaleza”.

La  exposición “Miradas Pendientes, 10 años de los Derechos de la Naturaleza” es un compendio fotográfico del recorrido de la Ruta #VerdadParaLaVida, estará compuesta por elementos que ponen en evidencia lo sucedido en el Ecuador desde que se reconocieron los derechos de la Naturaleza en el año 2008 hasta ahora.

Este trabajo colaborativo tiene como objetivo sensibilizar  e invitar a la reflexión sobre los derechos de la Naturaleza, así como la cotidianidad de pueblos y comunidades aledañas a proyectos extractivistas.

Lugar: Museo de la ciudad.
Fecha: 15 de marzo- 15 de abril.

Cucuruchos durante Semana Santa en Quito, Ecuador
Las celebraciones de Semana Santa terminan en Viernes Santo con la procesión de Jesús del Gran Poder.

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ABRIL

Semana Santa (Semana Santa)

Pocos lugares en la Tierra veneran el dolor y la penitencia tan apasionadamente, o centran toda una celebración en nociones tan sombrías como la culpa y la muerte, como Quito durante la Semana Santa.

Con énfasis en muestras apasionadas pero anónimas de penitencia y expiación, 200,000 de los católicos más devotos de Ecuador se auto flagelan, llevan cruces tan pesadas como para romper huesos y sangre de heridas autoinfligidas: todo mientras se visten con sombreros macabros de cono púrpura enmascarando su caras, capas dramáticas, o envuelto en alambre de púas, acompañado de música en vivo ferviente y de pesadilla. Aunque la festividad alcanza su pico febril en el desfile del Viernes Santo (para el cual los mejores asientos de la casa son la terraza de Casa Gangotena), misteriosos y coloridos eventos y tradiciones tienen lugar a lo largo de la Cuaresma, del extraño y cultista Arrastre de Caudas o «Dragging of the Capes» el miércoles santo, para la rica y deliciosa sopa de fanesca disponible en toda la ciudad.

Mariela Condo, gira 2018

Quito será parte de este itinerario que ofrece nuevas versiones de sus tres discos Shuk shimi, Waranka shimi (2007), Vengo a ver (2013) y Pinceladas (2015), junto a otras canciones que dan señas de lo que será su próximo trabajo discográfico.

Mariela Condo llega esta vez acompañada de Rodrigo Becerra en el contrabajo y Willan Farinango en la guitarra, en la dirección y en los arreglos musicales.

Lugar: Teatro Variedades Ernesto Albán
Fecha: 28 de abril

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JUNIO

Torneo de Salsa & Bachata.

Mire bailarines de primer nivel que se estremecen, se sacuden y se balancean hacia el trofeo del campeón en este torneo de salsa y bachata en la Casa de la Música. Una ráfaga de lentejuelas y telas sintéticas, la competencia es una oportunidad para ver el campo más colorido y apasionado de la cultura latina.

  • ¿Dónde? Casa de la Música

JUNIO – JULIO 

Inti Raymi – Kitu Milenario e intercultural (Hatun Puncha 2018)

Durante cientos de años, los ecuatorianos y sus antepasados incas han celebrado el festival del sol Inti Raymi («inti» es la palabra quechua para «sol»), dando gracias por la cosecha y la vida que trae, tradicionalmente en el solsticio de invierno en el sur Hemisferio. Inti Raymi – Kitu Milenario e intercultural, un evento de cuatro días en la Plaza Santo Domingo del casco antiguo, destaca la diversidad de identidades culturales entre la miríada de pueblos ecuatorianos, con música y baile, máscaras y trajes coloridos y todo tipo de comida local. Habrá artesanías tradicionales y la oportunidad de escuchar leyendas populares locales.

Desfile por la celebración del Inti Raymi
Los desfiles son una de las formas más comunes en las que se conmemora una fecha especial en Quito.

AGOSTO

VAQ

Por una breve ventana de mediados de junio a septiembre, el clima de Quito se convierte en la definición de todo lo perfecto: soleado y seco con una ligera brisa y un tono dorado que reviste los cielos en la tarde.

Es durante este período que tiene lugar el evento musical más llamativo de la ciudad, el esperado Verano de las Artes Quito, o VAQ. Durante tres fines de semana durante el mes de agosto, el parque Itchimbia, una preciosa extensión con vistas panorámicas del casco histórico, alberga un festival de música gratuito que muestra lo mejor de los artistas ecuatorianos y latinoamericanos.

Más de 175 músicos que abarcan todo tipo de géneros musicales desde la música clásica y la música tradicional hasta el rock, pasan a los diferentes escenarios, mientras que se realizan eventos teatrales, talleres, actividades para niños, con todo y foodtrucks para matar el hambre.

VAQ es una experiencia maravillosa para experimentar lo mejor de la cultura ecuatoriana junto a los lugareños, en una de sus celebraciones favoritas del año.

Fiesta de la Luz

Inspirado por la fiesta de luz en Lyon, Francia, Quito también ofrece un momento para experimentar el casco histórico como nunca antes uno lo hubiera imaginado, sus edificios más emblemáticos iluminándose con increíbles proyecciones que le cambia la faz y personalidad por una noche.

Las calles que usualmente lucen tranquilas después de caer el sol, se llenan de gente que recorre la ciudad maravillada de los colores futuristas, patrones y animaciones que transforman las paredes patrimoniales, que con la ayuda de tecnología de vanguardia y diseñadas por artistas locales ofrecen una visión distinta del Centro Histórico de Quito.

NOVIEMBRE

Feria Internacional del Libro de Quito

Descubre libros de todo el mundo en este encantador evento, donde docenas de países “montan su kiosko” en la Casa de la Cultura, promocionando sus mejores novelas, libros históricos, de viaje y de referencia y fotografía. Esta es también una excelente oportunidad para conocer a autores ecuatorianos y aprender sobre la escena literaria nacional, con discusiones, panelistas y conversatorios.

DICIEMBRE

Fiestas de Quito

La ciudad se detiene durante una semana (o dos) a finales de noviembre e inicios de diciembre, para celebrar la fundación de Quito, fiesta que finaliza el 6 de diciembre.

Desfiles, revuelo en las calles, conciertos, así como las famosas «chiva», que están a la orden del día, con fiesteros vestidos con pelucas, máscaras y trajes. Alrededor de 300 eventos culturales tienen lugar alrededor de la ciudad Quito, incluyendo mega conciertos gratuitos con músicos internacionales (Sting fue invitado a una de las ediciones anteriores).

Y quizás seas testigo de una «minga», cuando el barrio reune a los miembros de la comunidad para ayudar a deshacerse de las evidencias de la noche anterior.

Carrera de coches de madera
La tradicional carrera de coches de madera se lleva a cabo todos los años en Diciembre.

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24 agosto, 2018 Christopher Klassen
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Pregunte a cualquier ecuatoriano cuál es su aspecto favorito de las tradiciones de Semana Santa en Quito y lo más probable es que reciba una respuesta contundente: La fanesca. Esa sopa cremosa, suculenta, que los transporta de vuelta a la mesa de su abuela, haciendo juego con vajilla, almuerzos familiares, y los deja sin poder comer durante una semana después.

Tradicionalmente comida en Viernes Santo pero ahora ampliamente disponible durante varias semanas previas a la Pascua en Quito, la fanesca es una sopa que da un golpe. Inventada expresamente, aparentemente, para engordar a los penitentes a los niveles de preanimación después de la culminación de la Cuaresma. Aunque las recetas exactas difieren de un hogar a otro (y cada familia jurará que el suyo es el mejor), muchos ingredientes son consistentes con una versión consagrada.

Estos incluyen: 12 tipos de granos (deben ser 12 – más sobre eso más tarde) como guisantes, frijoles rojos, maíz y lentejas; calabaza, mucha leche, salsa de maní, bacalao salado y huevos. Esa es solo la base. Para adornar, hay una opción de perejil, pimientos picantes, queso, plátano dulce, empanadas, aguacate y huevos duros. El resultado parece una especie de buffet de dedo de fiesta flotando en un estanque amarillo humeante, que es extrañamente atractivo.

Con tantos ingredientes, los vendedores del mercado, e incluso las grandes cadenas de supermercados, organizan los productos para que los lugareños puedan comprarlos de una sola vez mientras se preparan para la Semana Santa en Quito, comprando suficiente comida para alimentar a un ejército hambriento.

Una cosa que hace de esta Semana Santa en Quito una fuente de orgullo para los ecuatorianos es que ningún otro país lo comparte. Aunque hay un plato similar en Portugal hecho con frijoles y bacalao, a algunos lugareños les gusta pensar que fue creado en la era colonial en una mítica hacienda de los Andes por una mujer llamada Juana, marcando su invención “Juanesca”.

Otros imaginan que sus orígenes son prehispánicos, rememorando el ritual de Mushuc Nina o el Día del Fuego, una celebración del Año Nuevo andino cuando se cosechan los granos. En Kichwa, hay un plato que es tradicional a las festividades llamadas uchukuta: frijoles suaves cocinados con pimiento y hierbas. Al igual que su interpretación moderna, se suponía que este plato incluía calabaza y calabaza, guisantes, maíz y frijoles. Se sirvió cuy salvaje en lugar del bacalao de hoy.

No es de extrañar que cuando los españoles llegaron, se alejaron de las festividades locales (celebradas más o menos al mismo tiempo que la Pascua) y adjuntaron su propio simbolismo católico, declarando que los 12 frijoles y granos representaban a los 12 apóstoles. El pescado de sabor fuerte encarna a Cristo, un aspecto que a veces se pasa por alto durante la Pascua en Quito cuando hay niños o comedores quisquillosos en la mesa. La carne es la única comida que no es una opción.

Tan sinceramente es esta tradición de Semana Santa en Quito que hay un concurso anual en el que los restaurantes locales compiten para ser coronados como la mejor fanesca de la ciudad. Cada solicitante es juzgado por su presentación, aderezos y, por supuesto, gusto.


Ven a probar nuestra fanesca en Casa Gangotena

Fanesca en Ecuador
La fanesca en Ecuador se encuentra más comunmente durante la Semana Santa.

¡Venga a probar fanesca por ti mismo! Desde el 1 de marzo hasta abril, Casa Gangotena estará sirviendo su propia interpretación celestial de la sopa clásica de Pascua en Quito. Si logra terminarlo todo y siente que puede comer más, le daremos un poco más, solo para asegurarnos de que no tenga que comer durante un mes más …


Sopas de Ecuador

Ecuador es conocido como el país de las 1,000 sopas y si hay algo en lo que los ecuatorianos no pueden ponerse de acuerdo, es cuál es el mejor. Algunos favoritos incluyen:

  • Encebollado: una sopa de desayuno con una base de caldo de pescado con atún y cebolla, originarios de la costa.
  • Locro de papa: una sopa de papa cremosa y sedosa servida con queso y aguacate, lo suficientemente abundante para el frío andino.
  • Sancocho: una base de caldo con maíz, yuca, otras verduras y pollo, pescado o carne.


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24 agosto, 2018 Christopher Klassen
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Ardiente de color,  un ritual extravagante y muestra apasionada de fe, la Pascua en Quito es una manera espectacular de marcar el más sombrío de los eventos católicos: el día en que Cristo entregó su vida por la humanidad. La Semana Santa es cuando los católicos de todo el país comienzan a congregarse hacia la capital para el catálogo de ceremonias dedicadas a la penitencia y la expiación de pecados, que culminan en la Procesión Jesús del Gran Poder, o la Procesión de Jesús Todopoderoso.

Cucuruchos
Los cucuruchos forman parte de la Procesión de Jesús del Gran Poder.

Emblemática en su extravagancia, la ceremonia presenta participantes enmascarados, los Cucuruchos y Verónicas; algunos usan enormes sombreros de cono púrpura, algunos se auto flagelan, otros llevan cruces terriblemente pesadas, algunos envueltos en alambre de púas y sangrando, desfilando lentamente a una música aterradora. Todo es para mostrar su devoción y arrepentimiento de la manera más ostentosa posible.

Tal vez la tradición más famosa y popular del Viernes Santo en las Américas, la procesión en el casco antiguo de Quito atrae a unas 200,000 personas, y cada año se unen más a sus filas. Los ojos entusiastas notarán que aunque el desfile de Quito parece completamente único, incluso peculiar, varios elementos tienen un parecido sorprendente con los del sur de España, y por una buena razón: la capital ecuatoriana heredó sus tradiciones de Sevilla. Sevilla fue la base de un feroz resurgimiento de la devoción cristiana después de que años de gobierno musulmán en Andalucía se pusieron fin en 1248, y fue aquí donde se fundó la inquisición en 1481, una ferviente campaña de evangelización católica que cubrió las Américas, incluyendo Quito. Sevilla fue también el principal punto de partida de las Indias Occidentales. La espléndida procesión cargada de imaginería barroca, tanto en Sevilla como en Ecuador, fue un medio para alentar la devoción. ¡La Pascua en Quito fue un ejercicio para reforzar la marca católica!

Procesión Jesús del Gran Poder
La Procesión de Jesús del Gran Poder se lleva a cabo todos los años durante el Viernes Santo.

Para una procesión tan icónica, es apropiado que la más emblemática de las instituciones católicas, San Francisco, esté en el centro de todo. La marcha comienza y termina en la primera iglesia católica de la ciudad, la Plaza San Francisco se llena de devotos vestidos con los extraños trajes tradicionales. La terraza panorámica del tercer piso de Casa Gangotena ofrece la plataforma de observación perfecta, sin dejarse atrapar por el fervor de la marcha en sí. Y con un buffet especial para la ocasión, es el lugar ideal para pasar la Semana Santa en Quito.

La plaza comienza a moverse alrededor de las 6 a.m. del Viernes Santo, cuando las personas llegan con ramos de flores y adornos para ponerse las carrozas, aunque no estarán listos para hasta al menos otras cuatro horas. Los Cucuruchos, Verónicas y otros participantes se acumulan en la parte posterior del complejo de San Francisco. A partir de las 8 AM, alrededor de 1.000 Cucuruchos preinscritos reciben capas moradas y conos de cabeza. Un par de horas más tarde se dirigen a través del Pasadizo de la Angustia, que conduce a la iglesia. No es sino hasta las 11.30 AM que las carrozas y plataformas con iconos religiosos se llevan al atrio, donde espera una gran multitud. Las multitudes escuchan en un silencio inquietante la sentencia de Poncio Pilato a Cristo, antes de que comience la procesión: las plataformas se marchan solemnemente alrededor de la ciudad, los grandes pesos transportados por los devotos. A su alrededor están los Cucuruchos vestidos de color púrpura, los Verónicas con el rostro cubierto, algunos participantes vestidos con harapos y cruces pesados. Todo esto va acompañado de un funeral fúnebre de pesadilla. La procesión regresa a la Plaza San Francisco alrededor de las 4.40 PM, desde donde el obispo realiza el ritual de Veneración de la Cruz. Una hora y media más tarde termina, y los participantes se disipan en su ciudad, regresando para celebrar el resto de la Pascua en Quito en casa.

La procesión de Jesús, el Todopoderoso, es profundamente conmovedora, tanto para los católicos que comprenden el alcance del sacrificio de Cristo como para los espectadores que presencian la devoción de los participantes. Tanto para cristianos como para no cristianos, la Pascua en Quito es una experiencia singular y una extraordinaria visión de la cultura quiteña.


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