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Al ser el primer patrimonio mundial de la UNESCO, el casco histórico de la ciudad es un museo en sí mismo. Sus edificios coloridos y coloniales se inclinan hacia la Virgen alada conocida como el Panecillo, mientras que las magníficas iglesias, mansiones y plazas se imponen sobre las calles, transportándote a un mundo misterioso de una era olvidada  donde encontrarás los mejores museos culturales del Centro Histórico de Quito

Dentro de los muros empapados de historia hay una enciclopedia de museos, cada uno de los cuales narra el relato del cuento épico de la ciudad y su cultura. La Casa de Alabado, justo a la vuelta de la esquina de Casa Gangotena, es un lugar genial para sumergirse en la cultura precolombina de Quito, mientras que el Museo de la Ciudad revela los secretos de sociedades antiguas y cómo impactaron a las poblaciones durante las siguientes generaciones. El museo de arquitectura muestra cómo se desarrollaron las culturas a través de sus construcciones, y cómo estas curiosidades formaron las ideas de ciudadanía.

El Museo de Arte Colonial, Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño y el Centro de Arte Contemporáneo le llevan a uno en un viaje a través de las obras de arte de Quito desde hace siglos atrás hasta el día de hoy.

Para profundizar en la vida de algunas de las mujeres más influyentes de Quito, visita la Casa María Augusta Urrutia, meticulosamente preservada, y el Museo Manuela Sáenz, una celebración a una de las primeras feministas revolucionarias de la región.

El museo de agua ofrece una historia de la ciudad a partir de su relación con el líquido que da vida, y para una experiencia surrealista, el Museo de Cera en el Centro Cultural Metropolitano recrea uno de los momentos más espeluznantes de Quito con detalles implacables.

Independientemente de sus intereses o de su edad, en el Centro Histórico de Quito de seguro descubrirá un museo que captura su imaginación y le permite entender de mejor manera esta metrópolis compleja y fascinante.

Museo de la Ciudad, García Moreno y Rocafuerte

El edificio más antiguo de Quito es el escenario ideal para un homenaje al crisol de culturas a lo largo de las generaciones, un concepto clave para entender las verdaderas fibras que unen a la ciudad en el siglo 21. El antiguo Hospital San Juan de Dios vio pasar pacientes por más de 400 años, ya que funcionó como un sanatorio desde 1565 hasta 1974, y se convirtió en un ícono para la ciudad a medida que sus residentes daban vida a su propia historia. Hoy se pueden encontrar exposiciones permanentes sobre las antiguas sociedades de Quito, la relación de la ciudad con el régimen colonial español y los orígenes del museo como el primer hospital de Quito. También hay exposiciones temporales y programas, celebrando la idiosincrasia de la ciudad, así como exhibiciones de arte contemporáneo y tradicional.

Casa María Augusta Urrutia, García Moreno, entre Sucre y Bolívar

Curiosear en una casa del siglo 19 para entender e inmiscuirnos en la ciudad de esa época no tiene precio.

María Augusta Urrutia, dueña de esta mansión rosada, ya falleció hace muchos años, pero sus posesiones, muebles y arte están perfectamente conservados en toda su gloria Art Nouveau.

María Augusta fue una dama de la aristocracia de Quito que quedó huérfana en 1904 a los tres años y legó numerosas propiedades hermosas y majestuosas.

Su marido Camilo Egas también murió joven. La pareja nunca tuvo hijos, por lo que esta mujer filantrópica donó su hogar a causas benéficas, permitiendo que se abriera como museo después de su muerte en 1987.

La casa en sí es una obra maestra que muestra una vida urbana lujosa: todas las cortinas son de terciopelo de barrido, las sillas tienen incrustaciones de concha, hay vitrales y cuatro camas con dosel, lo que lo hace un espacio ideal para explorar y alimentar la imaginación con escenas de la alta sociedad de ese siglo. Adicionalmente, dos patios soleados con piletas hechas de piedra dividen la casa, proyectando una luz soñadora a su visita.

También está expuesta en el museo la colección de María Augusta de 78 pinturas del artista Víctor Mideros, destacado impresionista de Quito que a veces fue encargado por la aristócrata para elaborar obras que incluyen una aclamada serie de cuatro arcángeles.

El legado de María Augusta ha dado forma a Quito de una manera que nunca hubiera previsto, su otra gran donación fue su hacienda al norte de la ciudad. Esta tierra se convertiría más tarde en el parque La Carolina, uno de los espacios verdes más queridos y frecuentados de Quito, donde los quiteños vienen a jugar ecua-vóley, fútbol y tenis, y pasar el rato con sus familias en fines de semana soleados.

Yaku Museo de Agua, Calle El Placer  

Sólo la vista desde el Museo Yaku que parece mirar de frente a los ojos de la Virgen alada del Panecillo, a la Casa Gangotena y los íconos del Centro Histórico, hacen que valga la pena la visita.

Su diseño moderno y la arquitectura enmarcada de acero, combinada con las piscinas de piletas funcionales, es también un cambio refrescante de escena frente a la ciudad colonial.

El museo está ubicado en las laderas del volcán Pichincha, donde las sociedades ancestrales tenían baños ceremoniales. Yaku, que significa “agua” en Kichwa, es una celebración del valor del agua para las diversas comunidades aborígenes de Quito, y educa sobre maneras de proteger el medio ambiente. El centro también explora las formas en que la ciudad trató con la purificación del agua en el pasado, con actividades prácticas y experimentos para adultos y niños de todas las edades, criaturas que habitan el agua y un sendero a través de un bosque mágico que muestra la maravilla del agua en la fauna andina.

Museo de Arte Colonial, Cuenca y Mejía

Esta espectacular colección de arte de la época colonial te lleva en un viaje a través del patrimonio cultural de la ciudad, mostrando famosas esculturas y pinturas de la Escuela de Quito.

Entre los pasadizos y arcos blancos que rodean el patio del edificio restaurado del siglo 17 están obras de artistas como Miguel de Santiago y Bernardo de Legarda.

Destacan en la colección Manuel Caspicara, Chili, cuyas principales obras de estilo barroco religioso ejemplifican el movimiento del siglo 18 en los Andes. Entre sus mayores admiradores estaba Eugenio Espejo, uno de los principales intelectuales de Ecuador (así como el primer periodista e higienista de Quito).

El museo está situado frente a la impresionante Iglesia de la Merced, con incrustaciones de oro, lo que lo convierte en una mañana perfecta de la cultura quiteña.

Figura precolombina en uno de los museos del Centro de Quito.
Una increíble escultura en uno de los museos del Centro de Quito.

Casa de Alabado, Cuenca y Bolívar

Casa de Alabado está lleno de artefactos precolombinos y misterios que requiere múltiples visitas para apreciar verdaderamente la magnitud de su maravilla. Ubicada dentro de una hermosa mansión del siglo 16, a pocos pasos de Casa Gangotena, la colección ofrece una impresionante gama de objetos y obras de arte de sociedades ancestrales, de las herramientas utilizadas por los chamanes en rituales antiguos y íconos de fertilidad hasta simples sillas y herramientas agrícolas. El efecto general es una visión sorprendente en la vida diaria y espiritual de esta comunidad intrigante.

Las caras y cuerpos ligeramente siniestros de las figuras moldeadas en arcilla crean una atmósfera misteriosa y reverente en el museo, mientras que la colección permanente del Mundo del Arte muestra algunos de los elementos más bellos y simbólicos existentes.

Dentro de la majestuosa mansión de la vivienda de la colección es un patio donde le pega el sol, ideal para un café post-exploración.

Centro de Arte Contemporáneo, Montevideo y Luis Dávila

Ubicado en otro fabuloso edificio patrimonial, un antiguo hospital militar, el CAC es un espacio cultural donde se encuentran algunos de los talentos artísticos más vanguardistas del país. El museo ofrece otra perspectiva del extenso Centro Histórico desde su ubicación en la colina de San Juan,.

Aquí se presenta un programa extenso de exposiciones, actividades y talleres, así como presentaciones musicales y de danza. Los espectáculos se llevan a cabo dentro de cinco espacios diferentes, desde pabellones llenos de luz hasta patios palaciegos.

El centro pretende romper paradigmas, permitiendo a los ecuatorianos crear su propia rama del arte contemporáneo, desde la pintura y el dibujo hasta la ilustración y la tecnología 3D.

Rodeado de mentes creativas, el CAC es también un lugar interesante para tomar un café por la tarde, y si usted es fan de la música pop y/o electrónica valdría bien revisar si tienen conciertos programados.

La vista del Centro de Arte Contemporáneo en el Centro de Quito.
La vista del Centro de Arte Contemporáneo en el Centro de Quito.

Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño, Junín y Almeida

Un paseo por la calle Junín en el barrio de San Marcos en el Centro Histórico rinde un tesoro de rincones bohemios. Entre ellos se encuentra el museo de acuarela, donde se conservan las obras del reconocido pintor Oswaldo Muñoz Marino junto a otros artistas locales. Oswaldo, quien fue considerado el mejor acuarelista del siglo 20 del Ecuador, murió en febrero de 2016 a la edad de 92 años, dejando un tremendo legado creativo.

Creó una amistad y fue respetado por los artistas más reconocidos de América Latina como Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gabriela Mistral, Gabriel García Márquez, y Julio Cortázar. Ellos conocieron a Oswaldo por su brillante interpretación de la atmósfera en sus obras en tonos pastel.

Además de colecciones permanentes y exposiciones temporales, el museo acoge talleres de acuarelas y dibujo para niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad.

Un fabuloso bar y restaurante justo al final de la calle es Café Dios No Muere, donde los anfitriones excéntricos sirven vinos, cervezas y comida de estilo de Nueva Orleans dentro de la casa crujiente que guarda muchos secretos.

Una exposición en uno de los museos del Centro de Histórico Quito.
Una hermosa exposición en uno de los museos del Centro de Quito.

Museo Manuela Saenz, Junín y Montufar

En la misma calle, unas casas más abajo, el Museo Manuela Sáenz celebra la vida y los logros de la activista política conocida como la “libertadora del libertador”.

El museo rinde homenaje a una figura subestimada y en gran parte olvidada de la Independencia de América Latina, y una de las primeras feministas de la región.

Nacida en Ecuador, Manuela se reunió con el célebre Simón Bolívar en Quito. Los dos se hicieron amantes, donde después de Manuela acompañó a Simón en sus hazañas revolucionarias. Sus esfuerzos en la Batalla de Pichincha fueron legendarios, un enfrentamiento en 1822 que aseguraría la libertad del Ecuador de los colonialistas españoles.

En los tres pisos de la hermosa casa citadina están el arte, los libros, las armas y las posesiones de Manuela, Simón y su compañero revolucionario Antonio José de Sucre.

También es el hogar de las cartas intercambiadas entre los amantes, aquí usted puede osar liberar su propio espíritu revolucionario!

Museo de Cera en el Centro Cultural Metropolitano, García Moreno y Benalcázar

El Centro Cultural Metropolitano, construido junto a la iglesia cubierta de oro de La Compañía de Jesús por la orden jesuita, fue siempre destinado para fines educativos. A lo largo de su historia, el edificio ha alojado de manera variada una gran biblioteca, cuarteles militares, conventos, farmacias, escuelas, una fábrica de tabaco, prisiones y una cafetería. Los espacios fueron dedicados a la Casa de la Moneda, Impresión Nacional, Museo Nacional y una sala de reuniones para el Congreso Nacional.

Sin embargo, una de sus instalaciones más extrañas y espeluznantes es el Museo Alberto Mena Caamaño y su sala permanente “De Quito al Ecuador”. Es aquí donde las figuras de cera traen a la vida con macabra vivacidad la masacre del 2 de agosto de 1810, en la que los rebeldes del levantamiento de 1809 fueron asesinados por las autoridades cuando sus compadres trataron de liberarlos. La escena está instalada de forma escalofriante en la misma sala donde tuvo lugar el evento, inspirada en un cuadro de Cesar Villacres.

La emblemática Plaza Grande está a dos pasos del museo, donde los cafés escondidos en los arcos bajo la catedral ofrecen brillantes miradores y una base desde donde observar la rutina del palacio presidencial.

Una recreación de uno de los momentos más espeluznantes de Quito en el Museo de Cera.
Vive la recreación de uno de los momentos más espeluznantes de Quito en el Museo de Cera.

Museo Archivo de Arquitectura del Ecuador, Junín y Ortiz Bilbao

La arquitectura de Quito puede ser confusa. Hay una verdadera mezcla de diseños, de variadas creaciones coloniales, una catedral neo-gótica adornada con animales tétricos de Galápagos, e incluso se inclina al Art Déco. El Museo Archivo de Arquitectura del Ecuador, una instalación creada por el Colegio de Arquitectos de Pichincha para documentar y estudiar el patrimonio arquitectónico de la ciudad y permitirle contar sus propias historias de urbanismo, le ayudará a darle sentido.

Como muchos de los mejores atractivos de la ciudad, el museo está ubicado en la calle Junín, en el barrio pintoresco de San Marcos, donde se encuentran curiosidades arquitectónicas como el Monasterio de Santa Catalina, la Iglesia de San Marcos y edificios cívicos con un importante patrimonio histórico. Excéntricos bares y restaurantes.

Además de ser un espacio para discutir la arquitectura y sus implicaciones para la ciudadanía, el museo cuenta con un programa cultural, incluyendo talleres de arte, música y danza, todos creados con la arquitectura como punto de partida.

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