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Un soleado lunes por la mañana – como todos los lunes antes y después de éste – se despierta una gran multitud en la Plaza Grande, la plaza más emblemática del casco colonial de Quito para presenciar el cambio de guardia en el Centro Histórico de Quito.

Las autoridades, con micrófonos y aparatos auriculares conducen a lugareños y turistas a los espacios designados, mientras que vendedores callejeros ofrecen sus mercancías: sombreros, agua, sombrillas. Todo está listo para el gran evento. De repente, desde el balcón, flanqueado por palmeras y enmarcado por el prodigioso Pichincha, aparece la estrella del espectáculo, sonriendo y agitando los brazos.

No es otro que el presidente de Ecuador, aquí en el Palacio de Carandolet, quien se asoma para ser testigo del cambio de guardia, una ceremonia en la que el escuadrón militar que, desde la semana anterior ha protegido el asiento presidencial, le entrega la posta a un nuevo grupo. Con gran solemnidad, el Cambio de Guardia es un espectáculo fantástico y un gran honor para los soldados más antiguos y leales.

A las 11 am, comienza el ritual, cuando guardias vestidos de azul brillante abren las puertas principales del palacio y una banda de marcha, tocando el tipo de música que podría comenzar una película de Laurence Olivier, llena el aire con bombos y platillos.

El desfile, formado por los reconocidos Granaderos de Tarqui, se abre paso por la plaza. Se con el retumbar de los tambores, se les une la caballería, las crines de sus caballos adornados con pompones de colores.

Los soldados forman una fila y un camino entre la multitud, inclinando sus lanzas para formar un vistoso “túnel”. El himno nacional se canta con emoción por soldados y espectadores. El momento cumbre del evento es cuando se realiza la entrega de la espada entre la vieja a la nueva guardia.

Cambio de guardia en la Plaza Grande en Quito.
No te pierdas de este increíble desfile en la Plaza Grande.

El primero proclama:

“Entrego el servicio de guardia
con la consigna especial
de salvaguardar la seguridad
del Palacio de Carondelete
y la integridad del Sr. Presidente Constitucional
de la República del Ecuador
Sr. Eco.
Rafael Correa Delgado
cumpliendo con el lema
del Grupo Escolta Presidencial
Granaderos de Tarqui
Lealtad Hasta El Sacrificio”

El último responde:

“¡Cumpliré esta sagrada misión con honor, disciplina y lealtad!”.

La ceremonia del cambio de guardia
La ceremonia se lleva a cabo cada semana los días lunes.

Los orígenes de la costumbre se remontan a principios del siglo XIX, cuando Ecuador obtuvo su independencia de los colonizadores españoles después de la Batalla de Pichincha en 1822. Hasta el día de hoy, los soldados usan el mismo uniforme que hace dos siglos utilizaron los héroes de aquella épica victoria. Un casco alto de color azul conocido como el morrión, con una alta cresta metálica, un vestido azul brillante con cordones de oro, hombreras rojas, pantalones blancos y botas negras.

Habiéndose distinguido en batalla, Simón Bolívar, el Libertador, llamó a estos Granaderos de Tarqui a que fueran su guardia personal. En 1952, el gobierno ecuatoriano de la época pidió a los soldados retomar el papel, esta vez para proteger al vicepresidente y honrar a dignatarios extranjeros, con todas las pompas del caso.

De hecho, hoy en día, al ver el evento, mirando hacia el balcón presidencial, a menudo se distinguen ministros e incluso diplomáticos de otros países.

El cambio de guardia termina como empezó: la banda, la marcha, y luego cierran los enormes portones. Con la bandera ecuatoriana ondeando contra un cielo azul brillante, este es Quito en toda su grandeza.

El anterior guardia entrega la espada al nuevo guardia.
Un guardia entregando la espada a otro guardia en la ceremonia en la Plaza Grande.

Sugerencias

  • Llega a tiempo para conseguir un buen lugar desde donde presenciar la ceremonia. Quieres poder ver el balcón y el desfile que se realiza en la mitad de la plaza, e idealmente, intenta hacerlo bajo la sombra. Vale la pena tener en cuenta que una vez que hayas elegido un lugar, las autoridades no te permitirán moverse, ¡así que elige con tino!

  • 11 de la mañana puede ser la hora más calurosa del día en Quito, así que trae mucha agua, protector solar y un sombrero.

  • El palacio en sí vale la pena conocer, pero los lunes no se permite visitar hasta la tarde debido al volumen de personas y la logística de seguridad. En otros días el palacio abre sus puertas al público a las 9 am.

  • Si no te sientes tentado por las cafeterías diseminadas alrededor de Plaza Grande, baja por la calle Chile y entra en Cafeto. No sólo está bellamente decorado con suelos de baldosas y techos con frescos, sino que tiene una vista sobre el tranquilo patio de San Agustín, un convento con su propio museo.

Caballo adornado durante la ceremonia.
Disfruta de esta ceremonia única en el Centro Histórico de Quito.
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