El Centro Histórico de Quito no se cuida solo con políticas, sino con pequeños gestos, uno a la vez. Esta es la historia de una jornada de voluntariado que lo demostró.

Ser un buen vecino significa cuidar el lugar que compartimos. Y a veces, cuidar significa algo tan concreto como tomar una brocha, sembrar un geranio, ordenar una donación o dedicar unas horas a trabajar junto a quienes hacen del Centro Histórico de Quito un lugar vivo.
Eso fue lo que vivimos durante nuestra jornada de voluntariado en el Albergue San Juan de Dios, junto a colaboradores de Metropolitan Touring y Casa Gangotena, representantes del albergue y el equipo de De Vuelta al Centro.

Colaboradores de Metropolitan Touring
Colaboradores de Metropolitan Touring

Cuidar También es Estar Presentes

Durante la jornada pintamos 327 metros cuadrados de fachadas, sembramos 500 geranios en espacios públicos, y apoyamos en la clasificación de prendas de vestir y víveres donados al albergue Son resultados concretos, pero detrás de cada uno hay algo más importante: personas encontrándose, conversando, conociendo otras realidades y poniendo sus capacidades al servicio de un propósito común. Porque cuando compartimos un espacio, también compartimos una responsabilidad.
El trabajo del Albergue San Juan de Dios nos permitió acercarnos a una realidad que muchas veces permanece invisible y reconocer el enorme valor de quienes, todos los días, trabajan para acompañar a personas en situación de vulnerabilidad. También nos permitió entender que una alianza no comienza necesariamente con un gran proyecto. A veces comienza con algo mucho más sencillo: conocernos, escucharnos y decidir que queremos caminar juntos.

Ser un Buen Vecino

Para Casa Gangotena, ser un Buen Vecino parte de una convicción: no basta con estar en el Centro Histórico; queremos ser parte de él. Nuestro vínculo con este espacio patrimonial va mucho más allá de la ubicación del hotel. Significa relacionarnos con quienes viven y trabajan aquí, escuchar sus necesidades, reconocer sus capacidades y contribuir, desde nuestro rol, a fortalecer el tejido social y económico del barrio. Por eso, cuando hablamos de revitalizar el Centro Histórico, no hablamos únicamente de fachadas renovadas o espacios más bonitos. Hablamos también de oportunidades, de negocios que permanecen abiertos, de emprendedores que fortalecen sus capacidades, de proveedores locales que encuentran nuevas oportunidades y de comunidades que sienten que forman parte del desarrollo de su propio territorio.
La recuperación física y el bienestar de las personas tienen que avanzar juntos. Una ciudad florece cuando sus espacios se cuidan, pero también cuando las personas que los habitan se sienten reconocidas, acompañadas y parte de una comunidad.

Pintando en los alrededores del Albergue San Juan de Dios
Pintando en los alrededores del Albergue San Juan de Dios

Una Historia que se Construye Cerca

Esta jornada es parte de un camino que Casa Gangotena viene recorriendo desde hace varios años junto a distintos actores del Centro Histórico. Junto con De Vuelta al Centro, hemos apoyado a 91 negocios emblemáticos del Casco Colonial. El 20 % de las compras de víveres del hotel proviene de proveedores locales ubicados a apenas 500 pasos, y 28 emprendedores gastronómicos han recibido capacitación y mentoría para fortalecer sus negocios y poner en valor la cocina ecuatoriana. También hemos contribuido a sembrar más de 25.000 geranios en el Centro Histórico a lo largo de estos años.

Las Alianzas Hacen que el Cuidado Crezca

Nuestra jornada junto al Albergue San Juan de Dios también nos recordó algo esencial: los cambios sostenibles rara vez se construyen solos. Se construyen cuando una empresa, una organización social, un equipo de trabajo y una comunidad encuentran un propósito común. La participación de De Vuelta al Centro y el compromiso de nuestros colaboradores hicieron posible que una jornada de voluntariado se convirtiera en algo más que una actividad puntual: en una oportunidad para acercarnos, aprender y abrir una nueva relación de colaboración.
Queremos que este sea el inicio de un vínculo que crezca en el tiempo y que nos permita seguir poniendo a disposición recursos, conocimiento, capacidades y, sobre todo, voluntad.

Ser Vecino es una Decisión

Al final de la jornada me quedé con una imagen: muchas personas trabajando juntas por un mismo lugar. Unas con brochas. Otras sembrando geranios. Otras organizando donaciones. Todas haciendo algo distinto, pero con una misma intención: estar presentes.
Porque ser un buen vecino significa mirar alrededor y preguntarse qué podemos hacer para que el lugar que compartimos esté un poco mejor. El Centro Histórico se cuida así: estando cerca, escuchando, colaborando y haciendo nuestra parte. Porque cuidar un destino también es cuidar a su gente, y para Casa Gangotena, ser un Buen Vecino significa precisamente eso: estar aquí, ser parte de esta comunidad y contribuir a que el Centro Histórico siga floreciendo.