Un proverbio nigeriano dice que “para criar bien a un niño hace falta una tribu”. Esta frase encierra una verdad profunda: el desarrollo integral de un niño no depende únicamente de su familia, sino de una comunidad entera que lo acompaña, lo protege y lo guía en un entorno seguro y saludable. Casa Gangotena, un hotel boutique ubicado en el corazón del centro histórico de Quito, cree en ser parte de esa aldea. Comprometida con la comunidad que llama hogar, Casa Gangotena se une con orgullo a la Fundación REDNI en su misión, porque cada niño merece la oportunidad de crecer en un entorno seguro, saludable y enriquecedor.

En Casa Gangotena, nosotros creemos firmemente en ese principio.Entendemos que apoyar proyectos en alianza es fortalecer y tejer redes de confianza que sostienen a la comunidad. Para nosotros, desarrollar el tejido social significa crear vínculos reales, duraderos y solidarios entre vecinos, organizaciones y familias. Es la manera concreta de vivir nuestro compromiso de ser un buen vecino: estar presentes, escuchar, involucrarnos y actuar para que el bienestar colectivo sea una responsabilidad compartida.

Cuidar la Vida desde sus Inicios

Hoy formamos parte activa de una comunidad que trabaja por el desarrollo y la nutrición de madres gestantes y sus bebés en Ecuador, junto a Fundación REDNI. Con inmensa alegría celebramos el inicio de la segunda fase de este proyecto, que acompañará a 80 madres durante un año y medio, brindándoles orientación, seguimiento y herramientas para garantizar un comienzo de vida saludable para sus hijos.

Uno de los principales motores de esta iniciativa es la tasa de Desnutrición Crónica Infantil. Ecuador mantiene uno de los índices más altos de desnutrición infantil en Latinoamérica, una realidad que limita el potencial de nuestros niños y, por lo tanto, del futuro del país. Apoyar la nutrición y el desarrollo integral desde los primeros días de vida es una oportunidad real para cambiar esta historia. Porque la nutrición no es solo un indicador de salud; también es un indicador de competitividad, de desarrollo cognitivo y de oportunidades futuras. Un niño bien nutrido tiene mayores posibilidades de aprender, crear, innovar y convertir sus sueños —de ser médico, docente, ingeniero, artista o científico— en una realidad. Cuando garantizamos una infancia sana, aseguramos también un país que avanza con paso firme hacia el desarrollo.

Colaboració  entre Casa Gangotena y REDNI
Colaboració entre Casa Gangotena y REDNI

Acompañar a una Madre es Transformar el Futuro

Ana Sevilla nuestra aliada de De Vuelta al Centro, inició la inauguración de esta nueva fase de proyecto mencionando: “Ser mamá es un acto diario de amor, valentía y entrega” buscando que cada mujer se sintiera verdaderamente bienvenida, contenida y respaldada por una red que caminará junto a ella durante este proceso.

En este esfuerzo también se suma el proyecto De Vuelta al Centro, nuestros aliados, con quienes impulsamos la reactivación del Centro Histórico de Quito, fortaleciendo su economía, su cultura y su tejido social. Queremos que este espacio emblemático de la ciudad se convierta en un punto de encuentro donde las madres encuentren su tribu, su red de apoyo, su comunidad.

Un Plato lleno de Colores

Durante el evento compartí una experiencia muy personal que resume, de forma sencilla pero poderosa, el impacto que tiene educar desde la nutrición. En casa estoy enseñando a mi hija de cuatro años a descubrir nuevos alimentos y a comprender que un plato saludable no solo llena, sino que nutre.

Un día, mientras miraba su comida, me dijo: “Mamá, a este plato le falta color.” Y tenía razón. En casa siempre conversamos sobre cómo un plato nutritivo debe estar lleno de colores, diversidad y equilibrio que alimentarse bien es también un acto consciente de cuidado.

Esa misma lógica aplica a los proyectos sociales. Son como un plato servido a la mesa: para que realmente transformen vidas necesitan diversidad, articulación y balance. Requieren del compromiso del sector privado, la experiencia de las organizaciones sociales y el acompañamiento de las entidades públicas.

Cuando cada actor aporta su “ingrediente”, el resultado es completo, nutritivo y sostenible. Y así, como un plato bien preparado, nuestra colaboración no solo alimenta… transforma.

Juntos, Cada Acción Cuenta

Iniciativas como esta nos recuerdan que el el cambio social no ocurre en solitario. Ocurre cuando una empresa decide involucrarse más allá de su actividad principal, cuando una fundación pone su experiencia al servicio de quienes más lo necesitan, cuando una madre decide informarse y cuidar mejor a su hijo, y cuando una comunidad entera decide que el bienestar de sus niños es una responsabilidad colectiva. Cada gesto suma, cada alianza multiplica y cada niño bien nutrido representa una promesa cumplida con el futuro. En Casa Gangotena seguiremos apostando por este modelo de trabajo compartido, porque creemos que construir comunidad es, en sí mismo, el acto más transformador que existe.